El Gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, confirmó que analiza la explotación de gas natural mediante fractura hidráulica (fracking), en un intento por reducir la dependencia energética de Estados Unidos, que actualmente representa 75% del consumo nacional de este combustible.
Durante su conferencia en Palacio Nacional, la mandataria precisó que esta posibilidad se contempla bajo el uso de tecnologías que disminuyan el impacto ambiental, lo que marcaría un cambio respecto a la postura que había predominado en Morena en años recientes.
En este contexto, al interior del partido ya se perfilan intereses. De acuerdo con versiones de legisladores morenistas en la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, el senador con licencia y diputado federal Napoleón Gómez Urrutia busca acercamientos con el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, para que el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares participe en la operación de estos proyectos.
Según estas versiones, Gómez Urrutia ha planteado que, de autorizarse el fracking, el negocio quede en manos de empresas mexicanas, en lugar de compañías extranjeras, particularmente mineras canadienses, con las que mantiene disputas legales como el caso de Orla Mining en la mina Camino Rojo.
La discusión revive tensiones dentro de Morena, donde sectores identificados como “Los Puros” han mantenido una postura contraria a esta técnica. Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la oposición al fracking se expresó mediante restricciones explícitas, en medio de controversias internas como la renuncia del entonces titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Víctor Toledo, quien denunció la promoción de proyectos de este tipo desde otras áreas del gobierno.
En ese episodio, Gómez Urrutia respaldó a Toledo, aunque ahora, de acuerdo con las versiones internas, buscaría posicionarse frente a otros actores vinculados a proyectos energéticos, como Víctor Villalobos Arámbula, identificado con el equipo del exjefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo.
El propio líder sindical ha planteado recientemente preocupaciones sobre el impacto de cambios tecnológicos y económicos en el empleo. En un texto publicado en marzo en La Jornada, advirtió que la clase trabajadora enfrenta amenazas derivadas de transformaciones tecnológicas y políticas, lo que, señaló, ha derivado en despidos, paros técnicos y cierre de fuentes de empleo, en un contexto que calificó como de cambios profundos tanto técnicos como éticos.
Estas posturas se dan en medio del debate sobre la eventual apertura del fracking, que también ha generado interés entre distintos sectores por el potencial económico que implicaría su implementación en el país.
