Columna invitada

Sheinbaum eligió; viene el coletazo

Columnas

Ya no hay dudas. La presidenta Claudia Sheinbaum decidió colocar a México en el bloque global socialista, el mismo que desde España, Brasil, Alemania y Colombia -entre otros- decidieron encarar lo que califican como excesos anti-democráticos del  presidente Donald Trump.

La inquilina de Palacio Nacional acudió a la Cumbre en Defensa de la Democracia, en España, teniendo como anfitrión al presidente Pedro Sánchez. Sí, el mismo controvertido mandatario europeo más anti-Trump, el que más encara al inquilino de la Casa Blanca.

La diferencia de las relaciones con Estados Ubidos es que España está a 5 mil 500 kilómetros de distancia del llamado “sueño” americano y su comercio con Norteamérica apenas alcanza los 50 mil millones de dólares al año. México, en cambio, es el vecino más próximo -sólo un río de por medio- con 3 mil 142 kilómetros de frontera común, donde se da un comercio bilateral que supera el trillón de dólares anuales. Veinte veces lo que intercambian Estados Unidos y la Madre Patria.



Al presidente Donald Trump le puede importar muy poco la postura del presidente español. No así la posición que asuma la presidenta mexicana en los momentos en que el país todavía más poderoso del planeta está exigiendo definiciones. O estás conmigo o estás contra mí.

Nada diferente a lo que exigen López Obrador y Sheinbaum cuando enfrentan a sus opositores. O estás conmigo -la Cuarta Transformación- o eres enemigo, miembro de la “derecha”, perseguible, marginable y sujeto a ser declarado “non grato” por la UIF y por el SAT.

De ese cónclave de los países de la izquierda internacional emergieron dos posiciones que van directamente contra los intereses norteamericanos. Una, la condena a cualquier intento de intervención militar sobre la dictadura de Cuba. Y dos, un exhorto a reducir sustancialmente el gasto en armamento, para destinarlo a la siembre de bosques. Una versión global del programa Sembrando Vida, iniciado por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y desde donde no existe método real para verificar si de verdad fueron sembrados los millones de árboles que presume esa iniciativa.



Sobre Cuba, ¿qué hay que defender? Sometida a una dictadura de la familia Castro -Fidel y Raúl-, su pueblo sólo puede presumir una muy cuestionada “soberanía” que sólo tiene dos opciones: quedarse en la Isla para morir de hambre, sin posibilidad de un mínimo bienestar ni futuro, o salir huyendo del infierno dictatorial que ya no recibe ni el apoyo de su padre ideológico, Rusia, que los abandonó a su miserable suerte cuando se acabó la llamada Guerra Fría. Eran desechables.

Estados Unidos jamás le perdonó a Fidel Castro la afrenta de haber aceptado que la entonces Unión Soviética -la de Nikita Khrushchev- intentara instalar misiles en la Isla apuntando a suelo norteamericano. ¿Por qué tendrían que tenderle la mano hoy a quien prestó subsuelo al enemigo que te quería aniquilar?

Sobre la reducción de los gastos militares, por supuesto que es un eterno sueño en un mundo ideal.



Pero el planeta vive hoy una convulsión que disputan tres hegemonías -Estados Unidos, China y Rusia, las tres naciones con más ojivas nucleares-. Y los países del Medio Oriente buscando fabricar sus propias armas nucleares. Nadie quiere bajar la guardia, nadie quiere desarmarse frente a las crecientes amenazas, incluso las más sorprendentes que emergen desde la Casa Blanca.

Por eso, el “grito” de la izquierda global reunida el pasado fin de semana en Barcelona luce como un llamado trasnochado que intenta frenar el vuelco a la derecha de países como Chile, Bolivia, Argentina, Perú, Ecuador y más recientemente Hungría, sin dejar a un lado la intervención sobre Venezuela y las advertencias de futuros destinos similares, que ya son candidatos para un cambio forzado de régimen. En esa lista están Colombia, Brasil, Cuba y, por supuesto, México.

Frente a un presidente Donald Trump acorralado por la amenaza de perder el control de su Congreso republicano, y bajo la reconquista de los Demócratas ser sometido a un juicio político que lo instale en prisión, la postura de su principal aliado comercial -México- alineando sus intereses a lo que se considera es el bloque enemigo, tendrá consecuencias inesperadas. Tan sorpresivas e incluso absurdas como muchas de las impredecibles decisiones recientes del presidente Donald Trump.



Después de esta exhibición de la presidenta Claudia Sheinbaum, exponiendo sus filias políticas de izquierda, tomada de la mano de los llamados “enemigos del Imperio”, está claro que desde la Casa Blanca vendrán severas reacciones.

Con los debates sobre seguridad, cárteles, fentanilo, migración, pero sobre todo, con el tratado comercial negociándose sobre la mesa, presentar un rostro de adversario sólo calentará los ánimos con el vecino del Norte y eso podría, incluso, adelantar algunos desenlaces no deseados, con muy graves consecuencias para la economía y para el empleo en México. No se diga la purga política que eso implicaría.

Y aunque a la presidenta Claudia Sheinbaum, y a sus colegas socialistas les asista la razón en algunas de sus posturas, está claro que ella ya se decidió estar “en la acera de enfrente”. Incluso, prestó la casa -México- para el cónclave del año próximo.



Eso significa confrontarnos abiertamente con el  país del que dependemos en un 65 por ciento de la energía que consumimos y en un 60 por ciento de los alimentos básicos que les importamos. Cinco días en que se suspenda el envío de gas y combustibles, el gobierno de la Cuarta Teansformacion colapsa en un mes. Sin las importaciones de maíz, frijol y sorgo -por citar tres alimentos estratégicos- la carestía y el hambre lanzarían al pueblo mexicano a las calles.

Si ya el presidente Donald Trump venía advirtiendo que no estaba “nada contento” con el desempeño de México y proclamaba con burla que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene pánico de enfrentar al crimen organizado que domina, lo que la Casa Blanca califica como un “narcogobierno”, ya podemos imaginar el coletazo que se avecina después de la alineación con el bloque reunido el fin de semana en España.

Aliarse en estos momentos con las naciones que están buscando  sepultar el patrón dólar, para instalar el contrapeso de una economía Bricks, tendrá inevitablemente consecuencias de pronóstico reservado. La presidenta Claudia Sheinbaum lo sabe y se está jugando, en ello, su futuro y el de México también.

Ramón Alberto Garza

Ramón Alberto Garza García es un periodista mexicano, actual editorialista del sitio Código Magenta. Garza fundó el periódico Reporte Índigo, fungió como vicepresidente de Televisa y presidente de Editorial Televisa y director editorial de los diarios Reforma y El Universal.​

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