Si creían que lo habían visto todo en materia de “otros datos” y discursos triunfalistas, prepárense, porque lo que hoy les traigo a la mesa no es solo indignante, es de auténtico terror.
Fuerte a pico de botella, sin temor a Dios
Mientras a Zoé Robledo se le llena la boca en foros y columnas diciendo que el instituto “vive sus mejores momentos”, la realidad –esa que se escribe con carencias en los pasillos de los hospitales– le ha soltado una bofetada que ni con toda la publicidad del mundo podrá ocultar.
No son los datos de “la oposición” ni es culpa de los “sexenios neoliberales”, esos a los que a Zoé le gusta echar la culpa; son –inhale y exhale– datos del mismo IMSS.
Tuve acceso a un documento elaborado por la Coordinación de Información e Inteligencia en Salud, titulado “Avance de la Evaluación del Desempeño, Marzo 2026”, un termómetro con el que el IMSS se mide a sí mismo, con sus propios indicadores y umbrales de medición.
No somos Dinamarca
El diagnóstico es: un sistema que se está desmoronando mientras sus directivos aplauden desde el escritorio.
El promedio nacional de desempeño raspa un mediocre 60.9%. Pero lo que está de miedo es que, bajo sus propios criterios, de los 35 Órganos de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD), antes Delegaciones, ¡ninguno alcanzó el desempeño esperado! Cero de 35. Ni una sola delegación llegó al 80% que ellos mismos consideran aceptable.
La tabla de resultados por estado es una auténtica película de terror.
El peor es Zacatecas, con un 45.8%. Le siguen San Luis Potosí con 45.9% y Chiapas con 46.2%. Incluso las “estrellas” de la clase, como CDMX Sur (75.7%), se quedaron en la zona de “desempeño medio”, sin poder cruzar la barda de la excelencia.
La alta especialidad en cuidados intensivos
Si creen que los hospitales de alta especialidad (UMAE) son el refugio de la vanguardia, agárrense. De las 25 unidades más importantes del país, ninguna está en desempeño esperado. 19 de ellas –76%– están calificadas con “Desempeño bajo”. El promedio nacional de estas unidades es de apenas 72.1%.
Casos concretos
El Hospital de Traumatología Magdalena de las Salinas, en la CDMX, es el peor evaluado, con un 52.3% de desempeño.
Lo que pasa ahí es inhumano: reportaron una ocupación en el área de observación de Urgencias de 213.1%. ¡Más del doble de su capacidad! Además, 72.1% de sus pacientes pasan más de 12 horas en observación, cuando el estándar debería ser menor a 35%. Es un hospital que ya no atiende, solo amontona gente.
Cardiología del Centro Médico Siglo XXI bajó en su desempeño de 57.1% a 50%. Con una mortalidad de 7.8%, la más alta de todas las UMAE. ¿Cómo explica Zoé que, mientras por un lado “presume” equipamiento de salas de hemodinamia, por el otro lado su hospital de referencia cardiaca más importante del país tiene un bajo desempeño, según sus propias evaluaciones?
La Raza se desplomó de 68.3% en enero a un trágico 52.8% en febrero. ¡15.5 puntos de caída en dos meses! Ni qué decir del Hospital de Especialidades de León, Guanajuato, con un 53.8% de desempeño. ¡Ambos reprobados!
La amarga y dura realidad
Cáncer cervicouterino: El desempeño nacional es de 44%. Pero ojo con Chihuahua: su reporte marca un 0.0% durante tres meses consecutivos. No es un error de dedo, es que el programa de detección simplemente no existe en ese estado, según sus propios datos.
Salud neonatal: Esta es la señal de alarma que nadie en el IMSS quiso anunciar. El indicador neonatal a nivel nacional se desplomó de un aceptable 80.7% en enero a un alarmante 61.9% en marzo. ¡19 puntos perdidos en la atención a los recién nacidos! Estamos hablando de los mexicanos más vulnerables que el sistema está dejando de proteger.
Enfermedades crónicas: En diabetes mellitus y enfermedades hipertensivas, el cumplimiento nacional apenas llega a 52%. Casi la mitad de los pacientes con las enfermedades que más matan a los mexicanos no están recibiendo el seguimiento que el propio IMSS se puso como meta. Y del control del sobrepeso y obesidad, mejor ni hablamos, con tan solo 33.8% de cumplimiento nacional.
Chiapas: El teatro de Zoé y el cero en salud materna
Zoé ha inundado los medios con su columna “Chiapas, el primero”, celebrando la afiliación de miles de trabajadores independientes y contando historias de éxito sobre el inicio de la “universalización” en su estado natal. Pero el documento interno, ese que no tiene filtros de comunicación social, dice otra cosa.
En Chiapas, el indicador de salud materna llevaba dos meses consecutivos –enero y febrero– en 0.0%, y en marzo tan solo 19%. ¿Con qué cara sale a invitar a más familias al Seguro Social cuando sus propios datos dicen que la salud de las madres chiapanecas le importa cero? Además, el control de la diabetes tiene 20%, la hipertensión está en 50%, cáncer cervicouterino en 33.3%. La calificación global de desempeño en el estado bajó de 55.6% a 46.2%. En todas las evaluaciones sale reprobado. Es decir, mientras Zoé celebra en los medios, su estado se hunde en las tablas de desempeño.
¿Y qué dicen los médicos?
Los que están en la primera línea y que, por supuesto, me pidieron anonimato por miedo a las represalias de la “dictadura” administrativa.
- “Todo el año pasado no tuvimos tiras reactivas para la diabetes (…) No tuvimos espejos vaginales para hacer los exámenes de Papanicolau”. “Nunca nos llegaron los mastógrafos que nos prometieron, se les cayó su compra”. “Por eso estamos tan mal y nos ponen en rojo”.
- “No han mandado baumanómetros… ni siquiera hay baterías”.
¿Cómo pretenden controlar la hipertensión, principal causa de muerte en México, si no tienen ni pilas para medir la presión?
El IMSS apenas cumple 52% de sus metas en hipertensión, 48.4% en detección de cáncer de mama y 44 % en el cáncer cervicouterino. ¡Sin palabras!
El problema no es que no se sepa qué está pasando. El IMSS tiene la capacidad técnica de medirse y lo hace con rigor. El problema es la elección política de esconder el fracaso.
Un director general que ve estos números en su escritorio y sale a decir que viven su “mejor momento” no solo está mintiendo, está normalizando el deterioro de la salud pública.
Zoé Robledo, los datos no mienten. El IMSS no vive su mejor momento; vive, quizás, su momento más cínico.
Y lo más grave es que quizá estos “otros datos” no los conozca ni la misma Claudia Sheinbaum, ahora que ha anunciado la creación del nuevo “Servicio Universal de Salud”. Sería bueno que los conociera.