La detención en Argentina del contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrino del secretario de Marina de Andrés Manuel López Obrador, Rafael Ojeda, y acusado por la Fiscalía General de la República de encabezar una gigantesca red de contrabando de huachicol fiscal a través de las aduanas marítimas, va a destapar en México una Caja de Pandora.
Su detención en el extranjero es el búmeran que pegará de lleno en el corazón de la 4T.
El mayor escándalo de corrupción en el gobierno de López Obrador comenzó con un video de 10 minutos subido a YouTube tras el asesinato del contralmirante Rubén Guerrero Alcántar quien, según el audio dado a conocer por Carmen Aristegui, había denunciado ante el secretario Ojeda la red de tráfico de huachicol encabezada por altos mandos de la Secretaría de Marina.
El misterioso video, generado por IA, solo estuvo en la red un par de horas. Denunciaba “cómo se trabaja en cada aduana y cómo le hacen para generar dinero”, mencionaba al capitán Miguel Ángel Solano Ruiz como enlace con los encargados de las aduanas que hacían pasar como aceite millones de litros de combustible, y denunciaba la manera en la que ingresaban en los puertos barcos cargados con huachicol.
En ese video fueron mencionados por primera vez los sobrinos del secretario Ojeda, el contralmirante Manuel Roberto Farías Laguna y el almirante Fernando Farías Laguna, a los que se acusó de tejer la red de servidores públicos y gestionar el ascenso de los encargados de llevar a cabo el saqueo desde las aduanas.
Más de una veintena de nombres y cargos fueron señalados en esos 10 minutos. El video desapareció dos horas después.
Tras el decomiso en marzo de 2025 de un barco con 20 millones de litros de huachicol (de los que, también de manera misteriosa, desapareció repentinamente la mitad del cargamento), el escándalo se desató. La FGR detuvo a 14 personas, entre mandos navales, funcionarios civiles y empresarios. En ese grupo se halla el contralmirante Manuel Roberto Farías Laguna, una de las cabezas de la red, de acuerdo con la acusación del gobierno federal. La otra cabeza de la maquinaria, el almirante Fernando Farías, permaneció en calidad de prófugo durante un año.
Alguien le tramitó en Zacatecas un amparo en el que se incluía el nombre Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente. El amparo le fue concedido a Andy, pero se le negó a él.
Las investigaciones se han centrado sobre todo en la actuación en las aduanas de esas 14 personas. Ha quedado de lado la otra parte de la red, porque los señalados no compraron el huachicol, ni contrataron los buques, ni forman parte de las empresas que llevaron a cabo el traslado, ni son los concesionarios de los muelles donde el combustible se descargó, ni tienen las pipas, ni los ferrotanques en que el huachicol ilegal fue descargado. Tampoco, las gasolineras donde el combustible ilegal se vendió.
Alguien tuvo que coordinar cada uno de esos pasos.
Se acusa a los Farías Laguna de posicionar mandos corruptos en las aduanas del norte del país, quienes a cambio de dinero facilitaron las operaciones. Pero hasta el momento se desconoce quiénes establecieron las relaciones con las petroquímicas que vendieron millones de litros. Quiénes hicieron los contactos para que los gasolineros compraran el huachicol defraudando a Pemex.
Y sobre todo, quién tuvo el poder suficiente para alinear, a la llegada de cada buque, a funcionarios de la Marina, la Agencia Nacional de Aduanas, la Secretaría de Energía, la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente, la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Nacional de Migración, la Administración del Sistema Portuario Nacional, el Centro Unificado para la Protección Marítima y Portuaria, el SAT, los agentes aduanales y todas las instituciones involucradas desde el arribo de un buque hasta la salida terrestre de su cargamento.
¿Cuántas pipas de 10 mil litros se necesitan para descargar un buque que transporta 20 millones de litros de combustible? ¿Quién pudo evitar de manera sistemática y sostenida las inspecciones aleatorias de la Guardia Nacional en carreteras?
600 mil millones de pesos dejó el tráfico de huachicol en el sexenio de López Obrador. Si los Farías Laguna eran la cabeza de la red, ¿dónde están sus fortunas?
Los Farías pudieron posicionar gente en las aduanas para facilitar el tráfico de combustible ilegal. Pero nada indica que tuvieran capacidad ni económica ni logística para llevar a cabo una operación de ese tamaño.
Al que denunció ante el secretario Ojeda el cochinero lo mataron poco después. Hay un rosario de muertes en el que se incluyen marinos y otros funcionarios aduanales. Sistemáticamente se ha tratado de enterrar el caso, señalando como responsables, para no variar, a funcionarios de nivel medio.
No alcanza. Fernando Farías Laguna ha solicitado al gobierno argentino asilo político, bajo el argumento de que su vida está en riesgo y que en México carece de garantías para que se lleve a cabo el debido proceso.
Lo que diga a partir de ahora está fuera del control de la 4T y de la historia sesgada que esta ha querido presentar. El búmeran viene en camino.