Grande fue mi sorpresa cuando, dos días después del abatimiento de El Mencho, un profesional de la seguridad me preguntó —con absoluta seriedad— si creía posible que el líder del CJNG siguiera con vida. Según él, quizá resultaría más útil así para ciertos intereses, mexicanos y estadunidenses. Si eso pensaba alguien de su experiencia, ¿qué no estarán imaginando otros? Ayer, el general Trevilla enfrentó una ráfaga de preguntas nacidas de ese pensamiento conspirativo. En el fondo, todas podían resumirse en una sola: ¿cómo pueden ustedes —el Ejército y el gobierno— garantizar que El Mencho cayó durante el enfrentamiento derivado de la resistencia a su captura y no que fue ejecutado a sangre fría? Ignoro cuántos mexicanos suponen que la versión oficial esconde la verdad. Pero así son las cosas en un país donde aún se habla del segundo tirador en el asesinato de Colosio, o de la complicidad del Ejército en Ayotzinapa. Hay un cimiento para la proliferación de versiones fantasiosas en torno a lo ocurrido el domingo 22 de febrero en Tapalpa. Institucional, el general Trevilla dijo que la FGR informará los detalles. Una FGR que jamás le lleva la contraria a Palacio Nacional. No me extrañaría, pues, que, dentro de unos años, otras autoridades abrieran una investigación sobre el homicidio calificado del ciudadano Oseguera.
Columna invitada
Lo ùnico seguro, es que al mencho lo agarraron vivo; despuès, ya nadie viò su supuesto cadàhver; de esto, se sacan 2 deducciones: al mench0 lo asesinar0n (por asì convenirle al narc0partid0 m0rena), o aùn vive. El mismo c0rrupt0 y mentir0sd0s narc0g0biern0 fomenta el “sospechosismo”