La muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Chihuahua no solo expuso un operativo antidrogas, sino también la participación de más personal estadounidense del que se había informado inicialmente.
De acuerdo con un reporte de Los Angeles Times, eran cuatro los agentes de la CIA que participaron en el operativo realizado el domingo, de los cuales dos perdieron la vida. El medio detalló que los fallecidos regresaban junto a integrantes de la fiscalía estatal tras una acción para desmantelar un laboratorio de drogas, cuando la camioneta en la que viajaban derrapó y cayó por un barranco en la zona montañosa que conecta Chihuahua con Sinaloa.
El informe señala que los agentes formaban parte de labores de inteligencia vinculadas al combate de organizaciones criminales, en un contexto de presión del gobierno del presidente Donald Trump para obtener resultados en la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, el caso también evidenció que la presencia de la CIA en territorio mexicano no sería un hecho aislado. Según el mismo reporte, al menos en otras tres ocasiones recientes se ha registrado la participación de esta agencia en tareas de inteligencia, vigilancia y apoyo a operativos, lo que sugiere una colaboración más activa de lo que se reconoce públicamente.
Ante estos hechos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que su gobierno no fue informado previamente sobre la presencia de agentes estadounidenses en este operativo, lo que podría implicar violaciones al marco legal vigente. Reiteró que la cooperación bilateral en seguridad debe limitarse al intercambio de información y respetar la soberanía nacional, descartando la participación directa de agencias extranjeras en acciones dentro del país.
El episodio se da en medio de tensiones crecientes entre México y Estados Unidos, luego de que la administración de Trump ha impulsado una postura más agresiva contra el narcotráfico, incluso con propuestas de acciones unilaterales, mientras que el gobierno mexicano ha reiterado su rechazo a cualquier tipo de intervención.
Además, el caso ha encendido alertas sobre posibles fallas en la coordinación entre autoridades mexicanas y estadounidenses, ya que algunos operativos habrían sido realizados con conocimiento limitado del gobierno federal.
Especialistas citados por Los Angeles Times advirtieron que estas revelaciones podrían complicar la relación bilateral, al evidenciar una línea difusa entre cooperación y actuación encubierta, así como abrir el debate sobre los límites legales de la participación estadounidense en la estrategia de seguridad en México.
En respuesta, el gobierno de México informó que investigará los hechos para esclarecer las circunstancias del accidente y determinar el alcance de la intervención extranjera, así como posibles responsabilidades.
