Petróleos Mexicanos (Pemex) reconoció que el derrame en el Golfo de México, iniciado desde principios de febrero, fue provocado por una fuga en un oleoducto en la zona de Cantarell, luego de 69 días en los que sostuvo otras hipótesis sobre el origen del desastre.
El director general de la empresa, Víctor Rodríguez, informó que tres altos ejecutivos fueron separados de sus cargos y denunciados ante la Fiscalía General de la República, tras detectarse irregularidades en el manejo de la contingencia. Los funcionarios cesados ocupaban los cargos de subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; coordinador de Control Marino, y Líder de Derrames y Residuos.
Durante una conferencia del Grupo Interinstitucional, Rodríguez señaló que la fuga fue conocida por personal de Pemex desde los primeros días de febrero, pero no fue reportada a la alta dirección, y además se intentó reparar sin notificarle. También indicó que el ducto marino Old AK C permaneció abierto durante 10 días, lo que contribuyó a la magnitud del derrame.
Entre las irregularidades detectadas, destacó la falta de reporte sobre una “pérdida de integridad mecánica” en el oleoducto, la negación sistemática de la fuga por áreas operativas —incluso cuando el hidrocarburo comenzó a llegar a las costas en marzo— y el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada.
El director de Pemex subrayó que el flujo del ducto no fue cerrado de inmediato, ya que la válvula principal se clausuró hasta el 14 de febrero, ocho días después de haberse detectado la fuga.
El reconocimiento de la causa del derrame modifica la versión inicial presentada por autoridades federales. El 26 de marzo, el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales, había señalado como posibles orígenes una descarga ilegal de un buque no identificado y emanaciones naturales de chapopoteras en la zona de Coatzacoalcos y Cantarell.
Por su parte, la titular de la Secretaría de Ciencia, Rosaura Ruiz, informó que un grupo científico analizó más de 70 imágenes satelitales, sobrevuelos y modelos de deriva, con lo que descartó dichas hipótesis. Determinó que a inicios de febrero ya existía una mancha considerable de hidrocarburo cerca de la plataforma Abkatun, que posteriormente fue dispersada por la dinámica marina.
El secretario de Marina reconoció que estos hallazgos coinciden con lo señalado por organizaciones ambientalistas, que desde finales de marzo habían advertido, con base en imágenes satelitales, la presencia de un buque de reparación operando sobre el ducto Old AK C en Cantarell.
