El exfiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, arribó este jueves a la Embajada de México en Reino Unido para asumir formalmente el cargo, en un contexto marcado por denuncias de irregularidades administrativas, tensiones internas y recientes polémicas públicas.
El funcionario, de 86 años, llega a la representación diplomática en Londres casi tres meses después de haber sido ratificado por el Senado, y tras un periodo en el que comenzó a atender asuntos de manera remota. Su incorporación ocurre luego de la salida definitiva de la exembajadora Josefa González-Blanco el pasado 14 de febrero.
La sede diplomática enfrenta una serie de señalamientos acumulados durante la gestión anterior, entre ellos al menos 16 denuncias por acoso laboral y críticas por el deterioro de la relación bilateral con Reino Unido, de acuerdo con testimonios recabados. “Estos escándalos son el reflejo de años de malos manejos”, señaló una exempleada de la representación.
A este escenario se sumó en días recientes una nueva controversia: la estancia de varios meses del hijo del actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en la residencia oficial de la embajada, donde habría contado con servicios como mayordomo y cocinera, lo que reavivó cuestionamientos sobre el uso de recursos.
Pese al tiempo transcurrido entre su ratificación —el 26 de enero— y su llegada a Londres, el arribo de Gertz Manero se encuentra dentro de los plazos establecidos por el Reglamento del Servicio Exterior, que otorga hasta 60 días tras la orden de traslado. En comparación, González-Blanco tardó alrededor de un mes en asumir funciones en 2021.
En la estructura actual de la embajada permanece Fernando Gutiérrez Champion, consejero y colaborador cercano de la exembajadora, señalado en testimonios como uno de los responsables de presuntos abusos y excesos durante la administración pasada. Su permanencia ha generado cuestionamientos internos, aunque su nombramiento se mantiene vigente hasta junio.
Las denuncias contra González-Blanco fueron clasificadas por un periodo de cinco años por instancias de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bajo el argumento de proteger información confidencial y la integridad de las personas involucradas.
Antes de la llegada del nuevo titular, el embajador de carrera Joel Hernández asumió de manera interina la conducción de la sede diplomática, con la encomienda de restablecer el orden interno. Su trayectoria, iniciada en 1992 dentro del servicio exterior, contrasta con la de Gertz Manero, quien asume el cargo sin experiencia diplomática previa y tras su salida de la Fiscalía General de la República meses atrás.
El nuevo embajador inicia funciones en un entorno de alta presión interna y con pendientes administrativos y políticos acumulados en la representación mexicana en Reino Unido.
