Gobernar es un acto de la imaginación. No me refiero a que sea una fantasía el pretender orden en una comunidad, sino a que muchas veces todo empieza con una promesa: más allá de leyes y normas, buscaré crear algo nuevo, dice quien es candidato.
En pocos espacios deberían ser más aterrizables tales promesas de imprimir un sello propio, de cambiar la realidad a pesar de la historia y las condiciones geográficas, que en un municipio. Más si es uno privilegiado antes que marginal, más si eres amigo del gobernador.
Juan José Frangie es alcalde de Zapopan, por su pujanza y desarrollo, el municipio más importante de Jalisco. De ahí surgió el actual gobernador, Pablo Lemus, a quien Frangie, también bajo la bandera de Movimiento Ciudadano, quiere suceder en 2030.
Lemus y Frangie son amigos. El segundo, además, ha sido un colaborador crucial del primero, al punto de que, visto cómo está de descuajeringado el gabinete del gobernador, se menciona que Juan José podría irse a ayudar a su exjefe.
Mientras, Frangie está rumbo a cumplir cinco años como edil, y, por sus claridosas declaraciones de la semana pasada, hay que preguntar si se le acabó la imaginación para prometer cambios, o solo se le agotó la energía para simular que es político.
Me refiero a sus declaraciones del 15 de abril, cuando Frangie dejó de contestar a una reportera tras acusarla –“ya párale, mijita”– de hablar del “trillado” tema del agua sucia, de preguntar con “jiribilla” y tras lamentar que su jefe, el líder de la UdeG, Raúl Padilla López (la reportera es del universitario Canal 44), haya muerto.
La colega Isaura López ha recibido muestras de solidaridad por la prepotente actitud de Frangie, que se disculpó un día después. Sin embargo, la otra parte de las declaraciones del edil es tanto o más preocupante que su intento de acallar a la prensa.
La Universidad Iteso publicó en marzo que, en cuanto a vivienda “el encarecimiento en Jalisco ha sido sistemáticamente mayor que en el país. (…) Desde 2017, el Índice de Precios de la Vivienda en la entidad se ha incrementado en 124.5%(…), mientras que a nivel nacional el aumento acumulado fue de 99.0%. La brecha entre Jalisco y el promedio nacional se amplía conforme avanza el ciclo alcista, lo que implica que el esfuerzo económico requerido para adquirir una vivienda en el estado crece más rápidamente que en el resto del país. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, la presión es aún más marcada”*. El propio Iteso destaca la vivienda cara de Zapopan.
Por eso las preguntas a Frangie. Y esto contestó: “Lo bueno cuesta caro, ¿qué hago? Es caro. El que se quiera venir aquí, pues le va a costar; el que las pueda pagar, las paga; hay de todos los precios (…) Nosotros trabajamos oferta demanda. Yo no”.
“¿Qué quieren, que meta un control como el que quieren meter de rentas? No, la verdad no lo voy a hacer, no es mi filosofía. Es oferta y demanda. Es increíble que todavía no empiezan un edificio en Zapopan cuando ya lo vendieron. ¿Qué hago?, ¿les digo que no lo vendan?, ¿o no lo renten?, no se puede”.
Un alcalde debería ser un soñador irredento que se prohíba a sí mismo encogerse de hombros frente a especuladores. Si un alcalde basa su filosofía en la ley de la oferta y la demanda, equivocó la profesión. Está para imaginar e innovar, no para felizmente rendirse ante el voraz mercado.
*Boletín de Análisis Económico, ITESO, marzo 2026 con cifras al último trimestre de 2025.