La presidenta Claudia Sheinbaum concretó un reacomodo en Morena que dejó fuera de la operación electoral a figuras como Alfonso Durazo y acotó el margen de acción de Luisa María Alcalde, al designar a Citlalli Hernández como nueva responsable de las tareas de alianzas y candidaturas rumbo a 2027.
La decisión se definió tras una reunión tensa en Palacio Nacional, donde la mandataria federal cuestionó directamente el desempeño de la dirigencia partidista y la falta de operación política frente a los próximos comicios de medio término.
De acuerdo con fuentes cercanas al encuentro, Alcalde fue notificada de la intención de removerla, señalando deficiencias en la interlocución con aliados como el Partido Verde y el PT, así como en la conducción interna del partido.
En ese contexto, Alfonso Durazo también quedó desplazado, luego de haber buscado asumir el control de la estrategia electoral sin lograr el respaldo de la presidenta, lo que abrió paso al retorno de Hernández a la dirigencia.
Ante la negativa de Alcalde de dejar el cargo —tras rechazar la Consejería Jurídica al considerarla una “humillación”—, Sheinbaum optó por incorporar a Citlalli Hernández como figura clave en la toma de decisiones, lo que en los hechos implica compartir el control del partido.
El ajuste responde a la necesidad de recomponer la relación con aliados y enfrentar un escenario electoral complejo, marcado por tensiones internas y desgaste en algunas regiones.
Además, dentro de Morena se han acumulado críticas por la actuación del vocero en San Lázaro, Arturo Ávila, así como por conflictos en la coordinación parlamentaria, lo que ha profundizado las diferencias entre liderazgos.
En paralelo, Citlalli Hernández regresa con interlocución activa con actores como Manuel Velasco y Alberto Anaya, mientras que la dirigencia actual deberá adaptarse a un esquema compartido en la operación política y electoral del partido.
