La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su Gobierno no cobrará el impuesto a los videojuegos violentos, aprobado por el Congreso en la Ley de Ingresos, al considerar que su aplicación es técnicamente inviable y carece de criterios claros para definir los contenidos a gravar.
“Decidimos que no se cobre el impuesto”, declaró la mandataria este lunes durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, al señalar que resulta complejo distinguir qué videojuegos deben considerarse violentos y quién tendría la facultad para clasificarlos.
A pesar de que el gravamen fue incluido en la Ley de Ingresos como un impuesto especial dirigido a contenidos digitales con violencia, la presidenta explicó que su Administración optará por lanzar campañas de prevención enfocadas en jóvenes y adolescentes, como parte de la estrategia nacional por la paz.
“Muchos de estos juegos generan adicción, cuestan dinero y además promueven conductas de violencia, por eso decidimos que el tema de los impuestos se quite”, añadió Sheinbaum. La nueva estrategia se centrará en informar sobre los efectos del uso excesivo de videojuegos y su posible vínculo con conductas agresivas.
El impuesto, que planteaba una tasa similar al IEPS para videojuegos con contenido violento, fue criticado por la falta de definiciones claras sobre su aplicación, así como por el riesgo de afectar a la industria del entretenimiento digital sin garantizar una reducción efectiva de la violencia.
El dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, celebró la decisión del Gobierno federal al señalar que desde su aprobación advirtieron que el impuesto era una “ocurrencia”. “Les dijimos que el impuesto a los videojuegos era una ocurrencia y hoy el tiempo nos dio la razón”, escribió en redes sociales.
