Un agente de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos intentó reclutar en secreto al piloto de Nicolás Maduro en un plan para capturar al presidente venezolano y trasladarlo a territorio estadounidense, según revelaron funcionarios actuales y retirados del gobierno norteamericano.
El operativo, realizado durante la administración de Donald Trump, buscaba que el piloto desviara un vuelo de Maduro hacia un lugar donde pudiera ser arrestado, como la República Dominicana, Puerto Rico o la base naval de Guantánamo, en Cuba. A cambio, se le prometió convertirse en un “hombre muy rico” y “héroe de Venezuela”.
El agente involucrado fue Edwin López, quien se desempeñaba como agregado en la embajada estadounidense en República Dominicana. En mayo de 2024, aprovechando la presencia de dos aviones usados por Maduro que estaban siendo reparados en ese país, López abordó al piloto, Bitner Villegas, miembro de la escolta presidencial. Aunque el aviador no aceptó la propuesta, intercambió números con López y continuaron en contacto a través de una aplicación de mensajería encriptada.
Meses después, ya retirado, López reanudó el contacto. El 7 de agosto envió un mensaje al piloto junto con un enlace del Departamento de Justicia donde se informaba que la recompensa por la captura de Maduro había aumentado a 50 millones de dólares, tras ser acusado en 2020 por cargos de narcoterrorismo.
A pesar de los intentos, Villegas se mostró reacio y terminó bloqueando al agente tras recibir mensajes que mencionaban incluso a sus hijos. Posteriormente, en redes sociales, aliados de la oposición venezolana publicaron imágenes del piloto en el lugar donde ocurrió el encuentro con López, lo que generó especulaciones sobre su lealtad.
El 24 de septiembre, Villegas reapareció en televisión junto al ministro del Interior, Diosdado Cabello, sin declarar y mostrando un gesto de lealtad. Cabello negó cualquier posibilidad de traición dentro del ejército venezolano.
La operación forma parte de una serie de acciones encubiertas y militares impulsadas por el presidente Donald Trump, incluyendo el despliegue de tropas en el Caribe y ataques contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas. Según datos oficiales, en al menos 13 operaciones, las fuerzas estadounidenses han matado a 57 personas.
