El vocero presidencial en crisis y sus acusaciones

En el gabinete presidencial y en otros círculos de la 4T suele escucharse un comentario que explica, en parte, el discurso de odio que surge cada mañana desde la conferencia de prensa de Andrés Manuel López Obrador. Se dice que los 15 minutos más peligrosos para el país son aquellos en los que el Presidente se desplaza desde la reunión con el gabinete de Seguridad para llegar al Salón de Tesorería donde se realiza la “mañanera”.

En ese cuarto de hora, el coordinador de Comunicación Social, Jesús Ramírez Cuevas, envenena el oído del Presidente, quien de por sí ya va molesto por los reportes que le entregan todos los días la secretaria de Seguridad y los titulares de Defensa y Marina, a los cuales les escurre sangre: enfrentamientos por aquí y por allá, masacres, secuestros, fosas con restos de cuerpos, levantamientos de campesinos hartos de las extorsiones, ataques contra las Fuerzas Armadas, disputas de territorios entre cárteles, amenazas, atentados y asesinatos de funcionarios públicos. El Presidente termina aturdido.

Luego, Ramírez Cuevas interpreta para López Obrador una realidad muy diferente a la que prevalece más allá de las paredes de Palacio Nacional y alimenta las historias de complot de sus “adversarios”, sean periodistas, dueños de medios de comunicación, intelectuales, políticos de oposición, gobernantes locales o del exterior, todo lo que le dé gasolina al Presidente, quien tiene la mecha muy corta.

El vocero presidencial no solo envenena el oído del Presidente con información de quienes considera son sus “opositores”, sino que opera políticamente para afectar o hacer a un lado a integrantes del movimiento. Lo hizo con Julio Scherer, cuando filtró información sobre su participación en un corporativo de alimentos y luego tras la publicación de un libro sobre su desempeño como exconsejero Jurídico de AMLO; también al participar en la campaña para descarrilar la candidatura de Omar García Harfuch a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y lo repitió en el caso Ayotzinapa para operar mensajes en contra el Ejército.

En este punto del sexenio tales actos pueden ser calificados como suicidas, pues algunas de las confrontaciones que ha emprendido quien se hace llamar escritor y “productor de la mañanera, el programa más visto del país”, podrían cobrarle factura.

Remar contra los intereses de Sheinbaum y del Ejército lo han colocado en una posición muy comprometida en el ecosistema que se prepara para el siguiente gobierno. Si la exjefa de Gobierno de la CDMX se convierte en presidenta, Ramírez Cuevas no tendría cabida en su administración, aseguran sus cercanos.

Y lo que sí sucederá es que Ramírez Cuevas saldrá del gobierno con muchos escándalos a cuestas, desde la impresión de 20 mil ejemplares de su periódico Regeneración por un monto de 58 millones de pesos; el uso del aparato de procuración de justicia para amedrentar a trabajadores sindicalizados de Notimex, y el uso dinero público para pagar a bots y a supuestos reporteros para publicar en contra de quienes considera adversarios.

A finales de 2021, en una entrevista radiofónica con la periodista Azucena Uresti, Ramírez Cuevas aseguró que el gobierno federal no pagaba un solo peso por los monitoreos de la empresa Intélite, con los que solían hacer presentaciones en la conferencia de prensa para desprestigiar a los medios y a los columnistas. Los registros de Compranet que publicamos por esas fechas en este espacio revelaron que el gobierno federal le había otorgado a esa firma contratos por alrededor de 5 millones de pesos. De manera contundente se exhibió que Ramírez Cuevas había recurrido a la mentira. ¿Cuántas veces más lo habrá hecho durante su gestión como el encargado de toda la comunicación gubernamental?

Las consecuencias generadas por errores o manías de Ramírez Cuevas han impactado negativamente al Presidente y a su forma de gobernar. La “mañanera” ya no suma a los bonos de Sheinbaum; de hecho, este ejercicio, que nunca se llevó a cabo como una auténtica conferencia de prensa, fue el causante de que Xóchitl Gálvez se catapultara como candidata presidencial.

Jesús Ramírez se despedirá del gobierno cargando una pesada losa por el agravio no sólo de muchos de sus compañeros de movimiento, sino de empresarios, periodistas y propietarios de medios de comunicación. Además se va inmiscuido en batallas mediáticas y legales contra personajes como el empresario Ricardo Salinas Pliego, quien planea descargar sobre él todo el peso de la ley, y con su excolaboradora Sanjuana Martínez, quien ya comenzó a revelar conversaciones comprometedores y lo tildó de “corrupto”.

Ramírez Cuevas ni siquiera es bienvenido en el periódico en el que trabajó, La Jornada, pues no solo su directora, sino buena parte de los periodistas de ese periódico, lo consideran un lastre para la 4T.

Posdata

La oposición política del país mordió el anzuelo del presidente López Obrador. Entre las iniciativas de reforma que el Ejecutivo va a anunciar este lunes a propósito de la celebración del Día de la Constitución, está la del sistema de pensiones, que, según lo que ha dicho AMLO, plantea que los trabajadores se jubilen con el 100% de su último salario.

El PRI, el PAN y su candidata presidencial, Xóchitl Gálvez, ya dijeron que apoyarán la reforma de pensiones, aunque cuestionan de dónde van a salir esos recursos públicos, toda vez que el gobierno ya tiene que desembolsar cerca de 2.5 billones de pesos al año en este rubro. La oposición sabe que no hay manera de financiarlo, a menos de que se recorten recursos presupuestales a programas sociales, proyectos de infraestructura e incluso salud y educación, que concentran la mayoría del gasto público.

También saben que Morena no lo va a permitir, ni en lo que resta de este gobierno y legislatura ni en el siguiente, si es que la candidata Claudia Sheinbaum gana la Presidencia. Entonces, aspiran a intentar ganar perdiendo: su argumento es que no se negaron a mejorar las pensiones de los trabajadores, pero simplemente no había recursos suficientes y Morena no quiso sacrificar otros rubros prioritarios, como la terminación de las obras insignia o los programas del Bienestar.

La realidad es que el mismo Presidente sabe que la reforma de pensiones es inviable como la ha planteado, pero quiere culpar a la oposición de ello y terminará haciéndolo. El punto de quiebre serán los organismos autónomos, que juntos suman a lo mucho 150 mil millones de pesos de presupuesto, insuficiente para financiar una carga de pensiones como la que se propone –la cual podría ser de por lo menos 500 mil millones de pesos al año–, pero sí será la bandera con la que AMLO justificará que la reforma no pasó por culpa de la oposición, que se opuso a la desaparición del Inai, la Cofece, el IFT, entre otros.

Así que la apuesta de la oposición sigue siendo de alto riesgo. Movimiento Ciudadano al parecer va a batear todas y la que impulsaron, para disminuir la jornada semanal de 48 a 40 horas, al parecer ya fue frenada por la iniciativa privada.

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