El crimen organizado, como en junio de 2021, pero con esteroides

Una menor de edad con un balazo en la pierna pedía ayuda con gritos desgarradores en la carretera Cuautla-Cuernavaca, a la altura de Yautepec, en las inmediaciones del fraccionamiento Villa del Paraíso.

Un grupo armado acababa de interceptar la camioneta en la que la pequeña viajaba con su familia. Tras el ataque, dos mujeres y un hombre, quien conducía la unidad, murieron de manera instantánea. Otra menor quedó herida en los asientos traseros del vehículo.

Fue una escena dramática. “¡Ayuda, ayuda!”, gritaba la niña con los brazos alzados. El vehículo presentaba más de diez impactos.

Se creyó en un principio que se trataba de un asalto.

El conductor fue identificado más tarde como David Casanova Ortega, alias Don Dey, integrante de uno de los grupos delictivos que en los últimos meses han hundido a la zona oriente de Morelos en una estela imparable de sangre.

El origen de esa violencia puede leerse en la fotografía en la que tres jefes del crimen organizado aparecen al lado del gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y que fue filtrada hace un par de años.

Dos de los líderes criminales que posan al lado del mandatario, Raymundo Isidro Castro, El Ray, e Irving Eduardo Solano Vera, El Profe, fueron detenidos más tarde por las autoridades. El primero fue asesinado en circunstancias extrañas en el penal de Atlacholoaya. El segundo fue aprehendido en Cuautla a principios de febrero de 2021.

En un proceso semejante al que ocurrió con el Cártel de los Beltrán Leyva tras el abatimiento del líder de esa organización, Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, la caída de El Ray y El Profe provocó la dispersión y el enfrentamiento de jefes de célula y jefes de sicarios.

Los grupos encabezados por ambos jefes se partieron e iniciaron la pugna que desató el infierno sobre Cuautla y los municipios del oriente, y en la que los criminales pelean prácticamente calle por calle, colonia por colonia.

Los reportes ubican como principales generadores de violencia a José Antonio Alvarado Martínez, El Vara; Felipe de Jesús Chacón, El Colmillo; Jonathan Joseph López Peláez, La Rata, y Jesús Bertín Zúñiga Ocampo, don Chucho.

Estos grupos establecieron alianzas con el Cártel Jalisco Nueva Generación, con el Cártel del Noreste y el Cártel del Pacífico.

De acuerdo con informes de seguridad consultados, el grupo que manejaba Raymundo Isidro Castro, El Ray, antes de ser asesinado en el penal de Atlacholoaya, quedó en manos de José Antonio Alvarado Martínez, El Vara, quien –se lee en los reportes– hizo alianza con la viuda del Ray: Sheila Mondragón, y reforzó la organización con asesinos llegados del estado de Guerrero.

A ese grupo se conoce hoy como Los Acapulco.

Felipe de Jesús Chacón, El Colmillo, y Jonathan Joseph López Peláez, La Rata, ligados a Guerreros Unidos, formaron la organización criminal conocida como Gente Nueva.

Mantas abandonadas en Morelos en los últimos meses, y cuya información ha sido corroborada por las autoridades, hablan también de la llegada al estado de “Los Tepiteños” o “Los Chilangos”: una fracción de la Unión Tepito que opera bajo el cobijo de autoridades estatales, así como de diversos presidentes municipales.

Entre sus líderes se encuentran un sujeto apodado El Milton, y su lugarteniente o jefe de sicarios, conocido como El Barbas.

Un informe de inteligencia indica que esta fracción de la Unión Tepito, llamada también la Unión Morelos, logró entrar a Cuautla a mediados de 2023 con apoyo de grupos políticos locales y armamento proporcionado por el Cártel del Pacífico.

Los reportes señalan que el hombre asesinado al lado de dos mujeres el martes pasado en la carretera Cuautla-Cuernavaca, era parte del grupo de Los Tepiteños y operaba en la zona de Cuautla, Oaxtepec, Yautepec y Cocoyoc.

Acapulcos, Gente Nueva y Tepiteños se han apoderado de una amplia porción de Morelos. Además de tener en el puño a los pobladores de la entidad, estos grupos, ligados a la clase política morelense, serán los grandes operadores y los grandes beneficiarios del proceso electoral que se avecina: como en junio de 2021, pero con esteroides.

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