Los acuerdos de México con la DEA bajo la lupa

Nos comentan que, mañana, los coordinadores parlamentarios del Senado tienen planeado sostener un encuentro privado con la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez. El objetivo central, nos dicen, es cuestionar a la funcionaria federal sobre los hechos más recientes en materia de inseguridad, como la matanza de Texcatitlán, en el Estado de México, y la de estudiantes en Jalisco. Además, nos aseguran que los integrantes de la Junta de Coordinación Política aprovecharán la coyuntura para pedirle a la secretaria una explicación sobre los acuerdos del gobierno de México con la DEA para permitir el trasiego de cocaína hacia territorio mexicano, tal y como lo dio a conocer EL UNIVERSAL. Hoy la secretaria confirmará si asiste a no al Senado.

El viernes el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró, con todo y obras inconclusas, el primer tramo del Tren Maya, de Campeche a Cancún. Nos hacen ver que estaba tan contento y feliz y feliz, que no reparó en cuidar las reglas de seguridad del tren. El Presidente destinó cerca de dos horas en recorrer los cuatro vagones del convoy para saludar a los invitados al recorrido inaugural, entre ellos, los reporteros a quienes destinó casi una hora para hablar de pie con ellos. Ayer, al viajar en el primer recorrido público del tren, el general Óscar David Lozano Águila, director general de Tren Maya, señaló en una conversación con pasajeros, que es una violación a las normas de seguridad estar parado y caminar durante el viaje, pues señaló que ante un movimiento brusco del tren podría ocasionar algún accidente. “Ahorita vamos rompiendo una regla: debemos ir todos sentados, como en un avión”. En un día tan especial para el mandatario no podían salirle con eso de que la seguridad es la seguridad, nos dicen.

Nos recuerdan que hoy se inauguran las mesas de trabajo para profundizar en el análisis de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. Nos hacen ver que se trata de un parlamento reiterativo en el que se volverá a escuchar a empleados y empleadores. Lo raro, dicen, es que Morena ya no quería cambios, sin contar que tiene los votos y pudo aprobarlo en San Lázaro antes de que terminara el año, pero decidieron aplazarlo para 2024. ¿Será que el parlamento de las 40 horas 2.0 tiene que ver más con pasar la discusión al 2024 y que se vote en plena efervescencia electoral?

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