La caída de El Nini

Hace poco más de una semana escribíamos aquí que Néstor Isidro Pérez Salas, apodado El Nini, quien era jefe de plaza en Culiacán, Sinaloa, estaba en la mira de las fuerzas militares. Ayer fue detenido luego de un amplio operativo realizado en la capital sinaloense. Era protegido por tres círculos de seguridad que fueron vulnerados por las fuerzas especiales que lo detuvieron.

El Nini era uno de los objetivos más buscados por las autoridades de México y de Estados Unidos. Convertido también en jefe de sicarios y responsable de la seguridad de Iván Archivaldo Guzmán, El Chapito, encabezaba una célula particularmente violenta y dependía directamente de las órdenes de Iván Archivaldo, aunque cada vez se manejaba con mayor autonomía, tanta que quizás esa autonomía se convirtió en una de sus principales debilidades, lo mismo que la paranoia que lo había acompañado en las últimas semanas y que lo llevó a cometer secuestros y asesinatos, incluso de ciudadanos estadunidenses. El Nini veía en todo extranjero desconocido o en jóvenes que le parecían extraños a presuntos informantes de la DEA o del gobierno, sea de Estados Unidos o de México.

Ya no salía de Culiacán por temor a ser detenido por las autoridades federales o ser asesinado por grupos rivales, contaba con tres círculos de seguridad y una fuerza de apoyo inmediata integrada por numerosos sicarios, similar a la protección que tiene Iván Archivaldo, independientemente de la que le brinda la Policía Municipal de Culiacán y funcionarios de los tres niveles de gobierno.

El Nini ha tenido participación directa en muchos hechos violentos. Fue detenido por primera vez el 23 de noviembre de 2013, acusado de portación ilegal de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, en una feria ganadera de la ciudad de Culiacán. Inmediatamente fue puesto en libertad. Tres años después, el 30 de septiembre de 2016, por órdenes de El Chapito, su célula de sicarios atacó a personal militar en Culiacán, en el ataque murieron seis de sus sicarios.

Más tarde, el 17 de octubre de 2019 y el 5 de enero de 2023, participó y ordenó a su célula atacar las instalaciones de las fuerzas militares en Culiacán, tras los operativos para la detención de Ovidio Guzmán López, El Ratón. El primer hecho fue el Culiacanazo; el segundo, la detención de El Ratón, realizada en Jesús María. El 24 de junio de 2023, en el poblado El Tamarindo, fuerzas militares aseguraron seis camionetas, dos de ellas clonadas (como Guardia Nacional y de la Semar); asimismo, intervinieron tres inmuebles propiedad de El Nini, en donde localizaron armamento y equipo táctico.

El 24 de octubre de 2023, El Nini ordenó a uno de sus sicarios, Juan Andrés “N”, alias El Chango, que, junto con policías municipales de Culiacán y su célula criminal, secuestraran y asesinaran a seis jóvenes que, posteriormente, abandonaron sin vida, cruelmente torturados, en Tamazula, Durango, entre ellos un menor de edad de tan sólo 13 años y una joven estadunidense, de la que no se volvió a saber nada. Ninguno tenía relación con el crimen organizado. El Nini creía que eran informantes de la DEA.

Apenas el pasado cuatro de noviembre, El Nini, con agentes de Tránsito y policías municipales corruptos, intentó secuestrar a una pareja de profesores en Colinas de San Miguel, en Culiacán. Los policías municipales, tras robarle el automóvil con violencia a estos maestros, lo trasladaron a las instalaciones de Tránsito y Vialidad municipal, se negaron a entregarlo a sus dueños, a quienes citaron en otro punto de la ciudad para poder secuestrarlos. Advertidos por los maestros, el secuestro fue impedido por las fuerzas militares.

En realidad, como decíamos aquí el 14 de noviembre pasado, era tanta la desconfianza y el temor de Isidro Pérez Salas de ser capturado por las autoridades federales, que había ordenado, tanto a la Policía Municipal de Culiacán, como a sus informantes y halcones, que todo vehículo civil que les resulte dudoso lo detengan, los revisen y a sus tripulantes los identifiquen y, en caso de que las personas se resistieran, se les secuestrara, los torturen y ejecuten.

La célula del Nini mantiene un perfil público bajo, pero son muy violentos y trabajan con funcionarios de la policía municipal, que también le brinda protección a Iván Archivaldo. Parte de la violencia que se vive actualmente en Culiacán se debía a que El Nini, desde hace tiempo, está enfrentado con El Ruso, un operador de la facción del Mayo Zambada, y están en disputa constante para obtener el control territorial de Culiacán.

Desde los primeros días de noviembre se enviaron y desplegaron tropas del Ejército, Fuerza Aérea, Guardia Nacional y Armada de México para frenar los asesinatos, desapariciones y secuestros generados por Iván Archivaldo y su jefe de plaza, y lograr la captura de ambos. Ayer cayó El Nini y el futuro de Iván Archivaldo debe estar, sin duda, en riesgo. El gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de tres millones de dólares por cualquier información que llevara a la captura de El Nini, considerado, junto con Los Chapitos, los principales introductores de drogas y, sobre todo, fentanilo en la Unión Americana.

En el organigrama de Los Chapitos, El Nini sólo se ubica por detrás de los hijos del Chapo y no se descartaba, incluso, la posibilidad de que pudiera crear otra facción propia dentro del mismo cártel para disputarle espacio a Los Chapitos o, incluso, al Mayo Zambada. Ayer se acabó su historia.

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