El Socavón de Ruiz Esparza

RAMON ALBERTO GARZA

Es triste, es trágico, pero es real. El socavón que se abrió en el Paso Exprés de Cuernavaca ya es un símbolo de la negligencia, la corrupción y la impunidad oficial.

Como si al gobierno no le faltaran calamidades que lesionaran mas su credibilidad, el hoyo que apareció en una obra inaugurada en abril es el nuevo monumento a la incompetencia y a la apatía burocrática.

Sobran las razones, pero para ponerlas en enumeremos por que el socavón se volvió un ícono nacional.

UNO.- El colapso del pavimento no fue inesperado. Las autoridades locales y vecinos de la zona tienen por escrito las denuncias de que algo pasaría,  advirtiendo que la obra era ejecutada con baja supervisión.

Ninguna autoridad federal los escuchó. El drama es por flagrante negligencia.

DOS.- Aflora la afinidad de este régimen con las constructoras extranjeras, como OHL, Odebrecht y Aldesa, a la que se le adjudicó la obra de mil 45 millones de pesos.

Su costo original se elevó un 100 por ciento, aduciendo obras de drenaje y alcantarillado, cerrando el costo final en dos mil 213 millones de pesos. ¿Cuántos tramos más de ese viaducto están en riesgo de colapsar?

TRES.- Los dos muertos por la aparición del socavón que devoró su auto no son las únicas víctimas. A lo largo de la construcción de la obra se registraron 80 accidentes trágicos, con un saldo de 21 muertos.

CUATRO.- La supervisión de la SCT fue pobre no solo en la construcción de la obra, sino en la auditoría de los dineros ejercidos.

Y eso consta en advertencias hechas por la Auditoría Superior de la Federación y que no tienen respuesta oficial.

A ver si no aflora que se dieron “ahorros” en la calidad de la compactación o de los materiales, y eso causó la tragedia.

CINCO.- Sin duda la burla mas grandes fue la reacción de la autoridad federal, en especial de Gerardo Ruiz Esparza.

El secretario de Comunicaciones y Transportes, dijo que el socavón fue producto de las lluvias. ¿Acaso era una obra no apta para aguaceros? ¿Y el presupuesto  para hacer las obras hidráulicas necesarias?

Peor aún, para enmendar la absurda declaración se dijo que la acumulación de agua en un arroyo subterráneo provocó el hundimiento. ¿Con dos mil 213 millones de pesos, nadie hizo las evaluaciones hidráulicas obligatorias?

Y para evadir responsabilidades, la constructora Aldesa argumenta que se trató de la corrosión de una alcantarilla y el asolve  de alcantarillado por el exceso de basura. Si esas fueran causas, todo el segundo piso del Periférico ya se habría colapsado.

Pero no basta con cesar al delegado de la SCT en Morelos para cubrir los platos –las vidas y familias- rotas por esta negligencia.

Hay que auditar a Aldesa y a la SCT, porque ya tiene adjudicada la construcción de la nueva torre de control del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

¿Y que tal si a los tres meses de inaugurada esa mega se nos colapsa? ¿Le echarán la culpa a los vientos que generan las turbinas de los jets?

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