¿Cuándo se dará el ‘destape’?

Enrique Quintana

No hay un consenso pleno respecto a cuándo empezó a usarse en la picaresca política mexicana la denominación de ‘el tapado’.

Algunos se remontan al proceso en el que Miguel Alemán fue sucedido por Adolfo Ruiz Cortines, personaje que no era el favorito para convertirse en el candidato del PRI.

Pero la popularización del término se dio cuando el veracruzano Ruiz Cortines eligió al mexiquense Adolfo López Mateos como su sucesor.

El secretario del Trabajo del periodo 1952-58 ni siquiera estaba en la lista de los prospectos. Era ‘el tapado’.

El estilo hábil, mañoso y socarrón de Ruiz Cortines, un experto en el juego de dominó, hizo muy célebre aquella frase que luego trascendió: “Perdimos, ‘Pollo’”.

Cuentan las crónicas de aquellos días que Ruiz Cortines le hizo creer a su secretario de Agricultura, el nayarita Gilberto Flores Muñoz, ‘el Pollo’, como afectuosamente le llamaba, que sería él quien fuera designado como candidato del PRI a la presidencia. En ese entonces, eso significaba la designación del siguiente presidente, la definición de “la herencia”, como refirió Jorge Castañeda en su texto, que ya es un clásico.

Ruiz Cortines pidió a su secretario de Hacienda, Antonio Carrillo Flores, que limpiara el expediente de ‘el Pollo’, haciendo creer a otros también que iba a ser él quien fuera elegido.

Pero resulta que Adolfo López Mateos, por quien la clase política no apostaba, resultó el elegido.

Ante ese hecho, Flores Muñoz acudió con su amigo Ruiz Cortines a pedirle una explicación y la socarrona expresión del veracruzano fue: “Perdimos, ‘Pollo’”. Esa fue la cumbre del engaño en el sistema político mexicano.

La clave del proceso sucesorio en los regímenes priistas es generar entre un número limitado de personajes la expectativa de que cada uno de ellos puede ser el elegido. Antes, como indiscutible sucesor; ahora, como candidato del PRI.

Si el presidente en turno deja ver su juego antes de tiempo y deja claro quién le va a suceder, ‘el tapado’ va a ser objeto de ataques, no sólo de sus enemigos, sino sobre todo de lo que ahora se denomina ‘fuego amigo’.

El arte de la sucesión es la permanencia del engaño entre los aspirantes, pero no al grado que se genere una ruptura entre ellos.

En diversas ocasiones, el presidente Peña se ha definido como un político clásico, en la acepción que ello tiene en México.

Por esa razón, la definición del candidato del PRI a la presidencia, que sin duda hará él, va a seguir los patrones de la historia. Habrá un ‘tapado’ y un ‘pollo’.

Y el destape va a depender sobre todo de las dinámicas internas de los más cercanos al presidente.

La Asamblea del PRI en agosto será la siguiente estación, después de la cual habrá información nueva que incorpore el presidente a su decisión.

Quizá, la siguiente, sea el arranque del proceso de renegociación del TLCAN, que tendrá lugar en la segunda quincena de agosto.

Peña tratará de alargar hasta donde sea posible el momento en el que le quite la capucha al ‘tapado’.

Pero, lo que suceda en agosto determinará si el ‘destape’ ocurre tan pronto como septiembre o se alarga a una fecha tan distante como enero.

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