Aerolíneas en jaque

RAMON ALBERTO GARZA

Un hombre de negocios mexicano recibió la llamada de una aerolínea para decirle que su vuelo desde Monterrey a Nueva York se cancelaba.

Y sin explicación alguna, le informaron que ya estaba documentado en otro vuelo, que saldría hasta el día siguiente, pero por la tarde.

Obvia decir que el hombre les dijo que tenía una reunión en Nueva York y que debía estar el día en que programó su vuelo. Nada cambió.

Se vio obligado a buscar una alternativa para cumplir con su cita. Más tarde se enteraría que esa práctica ya era común en la aerolínea, que modificaba sin pudor horarios e itinerarios.

Conversando con el viajero, recordamos que durante el gobierno de Vicente Fox se anunció que se abrían a la competencia los cielos de México.

Que el duopolio Aeroméxico-Mexicana alcanzaría su fin y nuevas aerolíneas con nuevos capitales, aumentarían la oferta en beneficio de los consumidores.

En 2005 emergió Interjet y en 2006 Volaris. Ya con Felipe Calderón, apareció Viva Aerobús.

Mexicana entró en crisis y se declaró en Concurso Mercantil en 2010. Su flota de 86 aviones ancló en tierra y poco a poco Interjet, Volaris y Viva Aerobús relevaron sus destinos con una flota de 158 aviones, 72 más que los que tenía Mexicana.

Mientras eso sucedía, Aeroméxico intentó aprovechar la oportunidad para dictar reglas en el mercado, mientras sus competidores de bajo precio aprendían el oficio.

Doce años después de la apertura la pregunta es si hoy el servicio es igual mejor o peor. La respuesta depende de la aerolínea, pero en general es peor.

La demanda creció desorbitadamente sin que existiera la oferta de asientos suficientes, lo que hizo que la mayoría de las aerolíneas hicieran del servicio lo que quisieron.

Los retrasos y las cancelaciones de vuelos crecieron y la sobreventa de boletos. El servicio abordo desmereció, se achicaron los espacios entre asientos para dar cabida a más pasajeros, se cancelaron alimentos y la competencia de precios obligó a eficientar todo en perjuicio de la comodidad de los pasajeros.

Sí, se transportaban más, algunos a mejor precio, pero la calidad en el servicio, aún para los clientes elite, acabo prostituyendo incluso el privilegio de ser viajero frecuente. Cualquiera con una American Express o una Santander se adjudicaba los privilegios.

Por eso se aplaude que la Cámara de Diputados apruebe reformas a la Ley de Aviación Civil en un intento por acabar con los abusos de las aerolíneas.

Son 19 medidas que incluyen protección para los viajeros  por retrasos, cambios de boletos, cancelaciones, sobreventa, pérdidas de equipaje, servicios a discapacitados y a menores.

La declaración de la diputada Tania Victoria Arguijo lo exhibe: “Hoy les decimos a las aerolíneas que se les acabó su agosto. La gente se cansó de sus falsas ofertas, letras chiquitas, largas esperas, horarios sin actualizar, sobreventa de boletos, pérdida y maltrato de maletas de la mala sincronización en conexiones y sobre todo, de la discriminación de que son objeto por parte del personal mal capacitado y arrogante”.

La votación de 422 votos a favor de esta nueva ley lo dicen todo. ¡A volar con el mal servicio!

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