Se nos hace fácil

Es verano y el cuerpo lo sabe. Tiendes a salir casi todos los días de la semana y sueles tomar alcohol más que de costumbre.

Pero no solo son bebidas, en esta época del año también te dejas llevar por las grasas y los azúcares, acompañando tu margarita, cerveza o tequila con tacos, tortas y golosinas.

Pero así como sucede en la temporada de las posadas, hay un fenómeno que abunda durante el verano: “el síndrome del corazón en vacaciones”, un trastorno del ritmo cardiaco (como una taquicardia supraventricular), causado por el abuso de alcohol y por el consumo excesivo de alimentos ricos en grasa, azúcar y sodio.

De hecho, la Fundación Española del Corazón (FEC), señaló que este problema del corazón suele presentarse en personas sanas, jóvenes y sin historial previo de arritmias.

“Aunque el desarrollo de esta arritmia todavía no está del todo definido, sabemos que el alcohol actúa como un tóxico en nuestro corazón. Así, la ingesta de altas cantidades de esta sustancia y en un periodo corto de tiempo (una fiesta, por ejemplo) libera adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que provocan una aceleración del ritmo cardiaco”, dijo Miguel Ángel García-Fernández, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y miembro de la FEC.

Esta especie de arritmia se manifiesta con palpitaciones, falta de aire, dolor torácico y/o mareos.

“En algunos casos la arritmia puede derivar en fibrilación auricular o ser indicativo de algún evento cardiovascular grave como un infarto, por lo que desde la FEC recomendamos que se pida atención médica cuando notemos estos síntomas”, agregó Miguel Ángel García-Fernández.

De acuerdo a un estudio titulado “The Holidays as a Risk Factor for Death”, elaborado por expertos de la Universidad de Duke, los casos relacionados a este fenómeno abundan tanto en verano como en la época de Navidad, cuando las personas caen en los excesos de las posadas y se dejan llevar por las fiestas.

De hecho, el 1 de enero, los hospitales están llenos de personas jóvenes que presentan el síndrome del corazón en vacaciones, de acuerdo a la FEC.

En los casos más graves, la persona puede sufrir un infarto u otro problema cardiaco, a pesar de que se estabilice y su cuerpo metabolice la cantidad de alcohol excesiva que consumió.

Síntomas del síndrome

Algunos de los síntomas que se presentan con el síndrome del corazón en vacaciones son:

>> Palpitaciones y agitación

>> Falta de aire

>> Dolor torácico

>> Mareos

Factores de riesgo

El síndrome del corazón en vacaciones puede afectar a cualquiera e inclusive se presenta en jóvenes sanos y que no han tenido problemas cardiacos.

Pero también hay factores que pueden aumentar el riesgo de padecer este fenómeno cardiaco, entre ellos los clásicos hábitos de un periodo de vacaciones como el incremento en el consumo de sal, la reducción del ejercicio, cambios en el ritmo de vida y en los horarios (dormir hasta tarde en el día y desvelarse por las noches), menor calidad de sueño, cambios en el ritmo alimenticio, todas son “condiciones que propician un incremento del índice de masa corporal que, unido al consumo excesivo de alcohol, un tóxico para la fibra miocárdica, produce síntomas clínicos que indican la existencia de una insuficiencia cardiaca transitoria”, puntualizó José Luis Palma, quien es vicepresidente de la FEC.

Palma subrayó que “no hay que olvidar que el alcohol, consumido en los niveles que se consume en algunos botellones y discotecas, puede producir muertes por intoxicaciones etílicas en las cuales el corazón juega un papel fundamental”.

Mientras el caso no se agrave, la FEC indicó que en la mayoría de las veces los síntomas del síndrome del corazón en vacaciones se remiten sin necesidad de tratamiento una vez que el cuerpo ha metabolizado todo el alcohol consumido.

Vacaciones y corazones sanos

Para evitar que se presente un problema como el síndrome del corazón en vacaciones, la  Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda lo siguiente:

>> No fumar y evitar el consumo excesivo de alcohol

>> No consumir alimentos grasos

>> Hacer ejercicio de forma progresiva y sin grandes esfuerzos (comparado con el resto del año)

>> Practicar actividad física en las horas más frescas del día e hidratarse de manera adecuada

>> Seguir los tratamientos con medicamentos al pie de la letra (para quienes tengan algún padecimiento)

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