Chocolate en crisis

Al enfrentar una serie de problemas, la producción de cacao en México vive una de las peores crisis de su historia.

La falta de apoyos a la elaboración hasta el acaparamiento internacional apuntan no sólo a que nuestro país abandone el liderazgo que en algún momento sostuvo en la producción de ese grano, sino que se pierda la tradición cultural en la realización de chocolate.

En Tabasco, el principal estado productor de cacao a nivel nacional, la crisis es evidente: en menos de tres años se ha reducido en más de un 100 por ciento la superficie en hectáreas destinadas a la creación de ese grano. Lo mismo ocurre en Chiapas, en donde hoy son menos del 50 por ciento las hectáreas que producen cacao, en relación a las que estuvieron activas en el 2016.

La pérdida de los niveles de obtención de cacao podría tener un impacto no sólo económico, sino cultural entre la población de estados como Tabasco y Chiapas.

“En donde la siembra, cultivo y procesamiento del grano es parte de la cultura milenaria de los pueblos, los que podrían estar frente al ocaso en la producción de la base del chocolate”, dice Víctor Manuel Correa Gutiérrez, director de desarrollo municipal del ayuntamiento de Comalcalco, principal productor de cacao a nivel nacional.

Uno de los primordiales problemas que se asoman en la siembra de este grano, explica el especialista que lleva más de 30 años dedicados al estudio del plantío del cacao, es el acaparamiento de empresas transnacionales como Nestlé, Ferrero y Hersheys, firmas que cada vez mantienen una mayor presencia en el control de la siembra del cacao, no solo en nuestro país, sino a nivel mundial.

La intervención de estas compañías es tan abrazadora que son las principales influyentes para determinar los precios finales a la elaboración, siempre empujándolos a la baja, lo que afecta directamente a los productores medianos y pequeños, que son los que soportan la siembra del grano en México.

Otro de los factores que han influido para que la siembra de cacao en México vaya a la baja es la competencia que hacen otros países a la producción nacional de este grano, en donde en primera línea se ubican los países africanos, de los que se han denunciado prácticas de esclavitud y explotación laboral infantil, que reditúan en bajos precios de la elaboración.

Los principales países productores de cacao, que en menos de dos décadas han desplazado la comercialización mundial del grano mexicano, son los africanos Costa de Marfil, que aporta el 39 por ciento de la obtención mundial, y Ghana con casi el 22 por ciento de la siembra total de cacao que se genera el mundo. En la lista también se suma Indonesia con el 18 por ciento de la elaboración global.

En América, los países que han ido desplazando la producción de cacao mexicano son Brasil, que aporta más del 6 por ciento al mundo, Ecuador con el 5 por ciento, y República Dominicana con casi el 4 por ciento de todo el cacao que se consume a nivel mundial, cuya obtención se destina principalmente a la elaboración de chocolate por parte de las dulceras de EU, Francia, Italia y Alemania.

Bajo ese panorama, de acuerdo a Julissa Riveroll Ochoa, directora de Fomento Económico del gobierno de Comalcalco, en Tabasco es necesaria una mayor acción de los tres órdenes de gobierno.

“La (producción de cacao) actualmente se encuentra casi abandonada por los programas oficiales”, asegura.

Y cómo no va a ser así, explica la funcionaria del principal municipio productor de ese grano, si las autoridades federales y estatales no aplican programas integrales de apoyo a la siembra, haciendo que los recursos oficiales se apliquen a otros sectores agrícolas que no representan la vocación cultural de los pueblos.

Productores de cacao

En menos de dos décadas, estos países han desplazado la comercialización mundial del grano mexicano

>> 39%

Costa de Marfil

>> 22%

Ghana

>> 18%

Indonesia

>> 6%

Brasil

>> 5%

Ecuador

>> 4%

República Dominicana

>> 2%

México

Producción a la baja

En Tabasco, sólo en los municipios de Comalcalco, Huimanguillo, Paraíso, Cárdenas, Tacotalpa, Balancán, Nacajuca, Cunduacán, J. de Méndez y Teapa, se mantiene una superficie de más de 11 mil hectáreas de cultivo de cacao, que aportan casi el 70 por ciento de la producción del grano a nivel nacional.

Aun cuando la cifra actual en hectáreas sembradas de cacao es elevada, en realidad representa la superficie más baja registrada en los últimos 20 años, la que ha ido disminuyendo gradualmente por abandono de la actividad de los productores, ante la falta de apoyo de la autoridad estatal y federal, no solo para la siembra del grano, sino para su comercialización.

Hasta hace 20 años, la superficie sembrada de cacao en los citados municipios sumaba más de 45 mil hectáreas de suelo, pero la falta de estímulos y apoyos a la producción ha hecho que la población desista de esa actividad o cambie la vocación de sus tierras hacia otros cultivos con mayores incentivos económicos oficiales.

Actualmente son más de 45 mil personas las que sólo en Tabasco se dedican a la siembra y cultivo de cacao, pero hace 20 años, la elaboración del grano base del chocolate ocupaba a más de 76 mil personas, en donde se estima que el abandono ha ocurrido no sólo por la falta de apoyos económicos, sino por la falta de programas oficiales que arraiguen a las comunidades en esta tradición ancestral y cultural.

También en los últimos años los niveles de producción de cacao por hectárea han disminuido en forma considerable, esto como resultado de la introducción de técnicas de siembra que se han alejado de la tradición ancestral del cultivo.

El especialista recuerda que antes, como parte de la vocación cultural de los pueblos productores se hacían las siembras y cortes del cacao con pleno respeto a los ciclos lunares, con lo que se obtenía una mayor productividad.

“Ahora las siembras y cosechas obligadas por la premura de los mercados hacen que se dejen de lado los ciclos lunares, y ello ha ocasionado una baja rentabilidad de las tierras”, dice Víctor Manuel Correa Gutiérrez.

Ocupación infantil, pero no explotación

A nivel internacional se ha señalado a algunas de las grandes firmas monopólicas del cultivo de cacao de prácticas inhumanas, como la contratación de mano de obra infantil y esclavitud laboral en los campos de cultivo, a fin de cumplir con las metas de producción del grano, lo que ha ocurre en algunos países de África.

En México, principalmente en Tabasco, se reconoce la participación de mano de obra infantil en la siembra y cultivo del cacao.

“Pero no es nada que se aproxime a la explotación infantil. Hay niños trabajando en muchos campos de cultivo de cacao en Tabasco, pero lo hacen como parte de una cultura laboral, en donde los hijos ayudan a las labores agrícolas de los padres, en donde aún se mantiene la siembra de traspatio en donde participa toda la familia: el padre, la madre y los hijos. Pero no estamos en un escenario de explotación infantil”, explica Víctor Manuel Correa Gutiérrez.

En Tabasco no existe un padrón oficial sobre los niños que trabajan en los campos de cultivo de cacao, ni tampoco existen -en instancias de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH)- denuncias de explotación laboral infantil o esclavitud, pero se estima que en por lo menos 3 de cada 5 campos agrícolas existe mano de obra de niños, mujeres y personas de la tercera edad.

De acuerdo a las cifras oficiales que registra la oficina de Desarrollo Municipal del gobierno de Comalcalco, el 22 por ciento de los campos de cultivo de cacao son manejados por mujeres, en donde si bien es cierto que se registra una participación laboral infantil, también se reconoce que la mayor parte de las actividades la realizan varones de entre los 35 y 40 años de edad.

Cultivo libre de esclavitud, con Denominación de Origen

En los campos de cacao de Tabasco también se descarta de manera oficial la explotación laboral de grupos vulnerables, como los que ha documentado la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en algunos campos agrícolas de Colima, Chihuahua y Baja California, en donde se han encontrado campamentos de esclavos.

Toda la mano de obra que se ocupa en los cultivos de cacao en esta entidad es contratada de manera legal en la misma región en donde se asientan las superficies sembradas; aquí no se registra el fenómeno que ya es común en otros tipos de cultivos agrícolas de otras partes del país, en donde los trabajadores son reclutados en las zonas más pobres y trasladados a los centros de trabajo.

“Las condiciones bajo las que se produce el cacao en el estado de Tabasco, de absoluto respeto a los derechos de los trabajadores, es una de las razones que ha influido para la obtención del registro de Denominación de Origen del Cacao de Tabasco”, dice Julissa Riveroll, quien asegura que de existir esclavitud laboral o explotación de mano de obra infantil, simplemente el registro de Denominación de Origen no sería posible.

Cabe recordar que apenas el año pasado, el Gobierno del Estado de Tabasco, en un intento por impulsar la comercialización del cacao, ante la tendencia a la baja en la producción y comercialización de ese grano, logró que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial otorgara el reconocimiento de Denominación de Origen “Cacao Grijalva”.

De acuerdo a lo publicado en el Diario Oficial de la Federación, esta clasificación se logró para todos los cultivos obtenidos en la Región Grijalva de Tabasco, que se encuentra integrada por tres zonas productivas, denominadas Chontalpa, Sierra y Centro, en donde se produce la totalidad del cacao que aporta esta entidad a la producción nacional.

Con esta denominación, no solo se pretende potencializar la comercialización del cacao exaltando su calidad y propiedades únicas del grano base para la elaboración del chocolate, sino que se busca demostrar al mundo que su fabricación se lleva a cabo, además de respetar la tradición cultural del cultivo, con pleno respeto a los derechos humanos de las personas que se dedican a esta creación.

La marca que ahora representa el “Cacao Grijalva” se suma a las otras 14 denominaciones de origen ya existentes, como Tequila, Mezcal, Olinalá, Talavera, Bacanora, Ámbar de Chiapas, Café Veracruz, Sotol, Café Chiapas, Charanda, Mango Ataúlfo del Soconusco de Chiapas, Vainilla de Papantla, Chile Habanero de la Península de Yucatán y Arroz del Estado de Morelos, en donde en la calidad de los productos se lleva implícito un proceso de producción libre de explotación laboral.

Más rentable que el petróleo

Para Julissa Riveroll, en el cultivo del cacao se encuentra dormida una gran posibilidad de desarrollo económico para la región de Tabasco, sobre todo porque la demanda de ese grano es de considerable importancia a nivel internacional.

“Pero lamentablemente el gobierno estatal y federal, no lo visualizan así”, dice.

De acuerdo a la funcionaria, a la fecha existe mucho interés de firmas internacionales, entre ellos algunos fabricantes italianos de chocolate, por la obtención de gran parte de las cosechas de cacao que se generan en la región de Tabasco, pero no hay programas que incentiven esa comercialización, lo que deja a los productores sin la posibilidad de vender bien el fruto de sus cultivos.

El cultivo de cacao, dice Riveroll Ochoa, es de alto potencial para la zona, y puede ayudar a detonar la economía de la región, pues a la fecha, aun con los bajos precios del producto, la falta de esquemas de comercialización y el olvido de políticas federales que incentiven la siembra, deja más utilidades a la población que los propios pozos petroleros que operan en esta entidad.

Recuerda que sólo en el municipio de Comalcalco están en funcionamiento más de 170 pozos petroleros, los que extraen cantidades industriales de hidrocarburos y cuentan con todo el respaldo del Gobierno federal y estatal para su operación, pero ninguno de esos pozos deja utilidades económicas para la comunidad.

A lo mucho, los pozos petroleros que se ubican el Comalcalco, lo único que dejan de derrama económica a la comunidad es el salario que perciben los trabajadores, muchos que ni siquiera son de esta región, pero en realidad no existe una derrama económica que beneficie al grueso de la sociedad, como puede ocurrir si se incentiva la siembra del cacao para alcanzar toda su potencialidad.

Reporte Indigo

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