Las elecciones de las fake news

“Filtran planos sobre plantones que prepara AMLO en el Edomex”; “Alfredo del Mazo confiesa que tiñe su pelo con cloro para lucir más experimentado”; “’Parecen lavanderas, dejen de pelearse así’, pide Coparmex a Josefina Vázquez Mota y Delfina Gómez Álvarez”.

Como estos, decenas de titulares de fake news o noticias falsas han llenado las redes sociales en esta campaña electoral.

Es la guerra sucia 2.0 en la que todo vale. La verdad ya no importa, es el tiempo de la posverdad. Solo interesa influir en la aprobación o el rechazo para algún candidato o partido en particular.

Las del 2017 serán las primeras elecciones en el país donde las fake news, las noticias falsas, son utilizadas como estrategia de campaña en redes sociales para buscar que la gente rechace a determinados candidatos. Y todo indica que llegaron para quedarse.

Ya ocurrió en la pasada elección de Estados Unidos: las fake news formaron parte de la campaña electoral y tuvieron una notoria influencia entre los votantes que decidieron su voto a partir de lo que veían en redes sociales.

Mediante publicaciones que inundan las redes sociales en forma de “publicidad”, pero que simulan ser notas de prensa, estas noticias falsas son plantadas en los timelines de redes como Facebook buscando llegar a la mayor cantidad de público posible y sembrar una idea en la mente de los electores.

Aunque en México todavía no se sabe el impacto que tendrán las fake news en el proceso electoral, en Estados Unidos todo indica que sí impactaron en el resultado de los comicios en los que ganó Donald Trump.

El Pew Research Center (Centro de Investigación Pew) reveló que el 64 por ciento de los votantes en EU había tenido “mucha confusión” debido a las fake news, pues no sabía si se trataba de hechos reales o no. El 24 por ciento tuvo “cierta confusión”; y solo el 6 por ciento supo que se trataba de una noticia falsa.

El Centro encontró que el 23 por ciento de las personas había compartido las noticias falsas en sus propias redes. El 14 por ciento dijo haber compartido estas noticias sabiendo que eran inventadas, y el 16 por ciento compartió el contenido pensando que era información verdadera y después supo que no era cierta.

En México este año fue el primero en que las fake news fueron utilizadas como estrategia de campaña, sea para denostar a un candidato o para “inflar” a otro con la capacidad de dividir el voto opositor.

La elección del 2017 dejará lecciones sobre el éxito de esta estrategia. ¿Será lo que veremos en el proceso electoral del 2018?

En Estados Unidos…

Impacto de las fake news en el proceso electoral pasado, de acuerdo al Pew Research Center (Centro de Investigación Pew):

>> 23

Por ciento de las personas en EU compartió las noticias falsas en sus propias redes

>> 14

Por ciento dijo haber compartido estas noticias sabiendo que eran inventadas

>> 16

Por ciento compartió el contenido pensando que era información verdadera y después supo que no era cierta

>> 64

Por ciento de los votantes dijeron haber tenido ‘mucha confusión’ debido a las fake news, pues no sabía si se trataba de hechos reales o no

Guerra sucia 2.0

“Todavía no se han realizado los comicios electorales del Estado de México y ya el partido Morena y su líder, Andrés Manuel López Obrador, están planeando movilizaciones en territorio mexiquense, ante su posible derrota el 4 de junio (…).

“Incluso, se han difundido planos a través de redes sociales, en los que se planean los puntos de la ciudad que piensan tomar para el plantón”, se lee en una noticia promovida en internet por un supuesto sitio de noticias llamado “Estéreo News”.

“El candidato del Partido Revolucionario Institucional a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo, hizo una controversial declaración ante varios medios de comunicación quienes, asombrados, escucharon las revelaciones que Del Mazo hizo relacionadas con su apariencia física y sus técnicas de persuasión política (…).

“Insistí con mi técnica de teñirme el pelo al estilo canoso, de una manera 100 por ciento segura y natural, metiendo la cabeza en una cubeta de cloro. ¿A poco no me veo más interesante?”, se escucha una voz robótica que emite una imagen distorsionada de Brozo –el personaje de Víctor Trujillo-, en una nota promovida en YouTube sobre la supuesta confesión de Del Mazo de que se tiñe el cabello.

Estos son dos ejemplos de noticias falsas que han sido reproducidas, comentadas y compartidas en redes sociales en esta campaña de la elección del 2017.

No se trata solo de noticias. También se ha visto la difusión constante de encuestas falsas, realizadas por despachos que nadie conoce y que son difundidas en redes sociales.

María Elena Meneses, catedrática del Tecnológico de Monterrey y experta en el estudio de internet y redes sociales, ha definido las fake news como todo aquel contenido falso que busque pasar como verdadero, con la intención de provocar una reacción en los ciudadanos.

“Una nota falsa es aquella que con formato y estilo periodístico tiene como objetivo deliberado engañar y confundir. Sus creadores son anónimos; manipulan las URL y logotipos propios de la industria informativa, para dar la impresión de ser medios serios.

“Las hay de diversos tipos: con fines políticos, como las que se viralizaron durante las campañas presidenciales en Estados Unidos y Francia; o aquellas que recibimos por Whatsapp con motivo de las protestas por el gasolinazo a principios de este año”, explicó la especialista en un foro conmemorativo por el Día del Internet organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE).

Raúl Trejo Delarbre, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y experto en el estudio de medios de comunicación y cibercultura, las noticias falsas tienen su campo fértil en un público que ya está predispuesto hacia cierta tendencia ideológica, lo que crea una posverdad.

“Si yo coloco un mensaje difamatorio de un candidato político, y mis amigos que también tienen animadversión a ese candidato replican ese mensaje, entonces ese mensaje va quedando, va circulando entre aquellos que ya tienen definiciones de este tipo y, de la misma manera, van a reforzar las creencias y los prejuicios que ya tenían.

“A esta circulación de versiones falsas, que se autolegitiman porque son avaladas por quienes anticipadamente tienen prejuicios o convicciones que respaldan este tipo de versiones, se le ha llamado posverdad. Mentiras siempre ha habido en el quehacer político y las seguirá habiendo; pero en el caso de estas redes, estamos ante el reforzamiento en circuitos cerrados, en burbujas, de versiones que llegan a afectar, quizá no las elecciones, pero sí las percepciones que se tiene sobre los asuntos públicos”, explicó el académico en el foro del INE.

Las redes sociales, como Facebook y Twitter, sirven ahora no solo para desplegar miles de opiniones, sentenció Trejo Delarbre, sino para propagar elementos que distorsionan la verdad y entorpecen la deliberación de la sociedad.

Para ambos expertos, la regulación de las redes sociales no es el camino. Prohibir este tipo de mensajes tendría el efecto contrario y coartaría la libertad que se tiene en la plataforma.

El uso político de redes

Antes del 2012, las campañas negativas solían ser ataques contra los candidatos en las que se explotaban varios recursos: se echaba a volar la imaginación hablando sobre todo lo malo que pasaría si tal o cual ganara la elección; se hacía burla de los errores de los candidatos en las campañas; o se magnificaban declaraciones polémicas que se repetían una y otra vez en radio y televisión.

En la elección del 2012 se abrió paso a las redes sociales. Para Meneses, las del 2012 fueron las elecciones de Facebook y Twitter.

“Aquellos acarreados que llenaban las plazas a cambio de un incentivo se trasladaron al entorno digital a través de los bots. Comenzaron las compras de los bot-nets, en Canadá, en Estados Unidos, y se puso de moda esta deleznable práctica para simular popularidad y apoyo.

“Y también hizo su aparición un oficio emergente de la era digital, el de troll, que fue empleado para inhibir el disenso. Aquí la pregunta para los partidos políticos es: ¿con dinero público?”, afirmó Meneses durante un foro organizado por el Instituto Nacional Electoral con motivo del Día del Internet.

El proceso electoral del 2017 ha servido como laboratorio para la elección del próximo año, al menos en materia de estrategias digitales.

Una de las innovaciones que han ocurrido este año es el posicionamiento de temas a través de “redes orgánicas” de usuarios en redes sociales, ya recurriendo cada vez menos al uso de bots y más a usuarios “normales” de Twitter.

Reporte Indigo publicó el 22 de mayo pasado una radiografía sobre cómo operan los “bots humanos” que, tratando de burlar las reglas de Twitter para la eliminación de bots, colocan trending topics en cuestión de minutos a cambio de apenas unos cuantos pesos y usando grupos –o “teams”- que funcionan como una especie de hermandad y tuitean por diversión.

El otro nuevo elemento que ha sido introducido a las campañas en México es el uso de las fake news, las noticias falsas, que son afirmaciones o historias inventadas, sin ningún sustento en la realidad, pero que se comparten miles de veces en Facebook y aparecen de la nada en los muros de cualquier persona.

A diferencia de la infiltración orgánica de Twitter, que es un invento 100 por ciento mexicano, el uso de las fake news es una estrategia importada de Estados Unidos, donde se utilizó por primera vez en el proceso electoral del 2016.

En México, el efecto también ha sido multiplicador. En cuestión de minutos, los contenidos falsos se propagan en la red y estas “noticias” son compartidas por cientos o miles de personas, alcanzando a algunos incautos que las dan por buenas.

Para disimular la fuente de la que proviene la información, quienes producen estas noticias crean perfiles de Facebook como supuestos medios de comunicación. Al entrar a su muro, se observan fotografías haciendo referencia a algunas noticias verdaderas y, entre ellas, la información falsa que posicionan en redes sociales.

Corrupción en el radar

> Reporte Indigo publicó el 22 de mayo pasado una radiografía sobre cómo operan los ‘bots humanos’ que colocan trending topics en cuestión de minutos a cambio de apenas unos cuantos pesos.

¿Para el 2018?

María Elena Meneses ve que las noticias falsas representarán varios desafíos a la democracia en México: la viralización difícilmente contenible; su difícil identificación; y el carácter trasnacional de los clicks o de la producción de estas noticias –por ejemplo, las fake news que se difundieron en la campaña de Trump provenían de Macedonia-.

Esta práctica, que apenas comienza a verse en México, será generalizada el próximo año.

“Para mí, el 2018 será el año de las noticias falsas”, sentenció Meneses.

Rodrigo Díaz, especialista en el uso de tecnologías de la información y redes sociales, coincidió en que el año próximo las noticias falsas tendrán su auge en la campaña por la sucesión presidencial.

¿El remedio? La educación

“Yo creo que tenemos que educar a las personas para rastrear fake news. Lo que tenemos que hacer es que la mayor cantidad de gente entienda que, por ejemplo, si es un sitio falso de TVAzteca o de Televisa, es una noticia falsa y que tiene un diseño para generar un mensaje corrupto en las personas.

“Tenemos que educar a las personas a que tengan un mejor ojo, a tomarlos de quien vienen”, consideró Díaz.

Empresas como Google o Facebook, donde se diseminan este tipo de noticias, han tomado medidas para evitar que estos contenidos se propaguen viralmente. Sin embargo, la inmediatez con la que se publican y se comparten, vuelven esto una tarea titánica.

¿Qué buscan?

En México, lo que los internautas investigan en redes es:

>> 85

Por ciento propuestas de campaña

>> 77

Por ciento información sobre actores políticos y líderes de opinión

>> 71

Por ciento casos de corrupción y transparencia

Se informan en redes

Una razón del éxito de estos mensajes es que la mayor parte de los mexicanos tienen en las redes sociales su principal fuente de información.

Un estudio de la Asociación de Internet.mx, señala que el 97 por ciento de las personas realiza búsquedas en redes sociales sobre las campañas electorales.

En su 13° Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2017, revela que el 79 por ciento de esas búsquedas es en sitios de noticias; y el 74 por ciento en buscadores.

Lo que más buscan los internautas son las propuestas de campaña (85 por ciento); información sobre actores políticos y líderes de opinión (77 por ciento); y casos de corrupción y transparencia (71 por ciento).

México tiene alrededor de 70 millones de usuarios de internet. De ellos, el 99 por ciento pertenece al menos a una red social; solo el 1 por ciento no es parte de ninguna. Ocho de cada 10 usuarios usan internet para entrar a las redes sociales.

La red social con más éxito en el país es Facebook, pues el 95 por ciento de los internautas tiene una cuenta en ella. Le siguen Whatsapp, con 93 por ciento; YouTube, con 72 por ciento; Twitter, con 66 por ciento; e Instagram, con 59 por ciento de penetración.

En promedio, los mexicanos están conectados a internet 8 horas con 1 minuto; de ellas, están en redes sociales 2 horas con 58 minutos, en promedio. El 52 por ciento permanece conectado todo el día.

En cambio, el promedio de tiempo que la gente ve la televisión –sin internet- es de 3 horas con 3 minutos.

No hacen falta más datos para saber por qué el escenario de las campañas políticas ha cambiado de los medios de comunicación tradicionales a los de internet. Ahí es donde está la batalla por los votos.

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