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Cuesta reconocerlo pero, en México, insultar, golpear, violar o incluso matar a una mujer pocas veces tiene consecuencias para el agresor.

No pasa nada, esa es la dura realidad.

La impunidad es la que impera en los delitos de odio contra las mujeres.

En el país de las muertas de Ciudad Juárez, en el país donde se cometen alrededor de la mitad de todos los feminicidios en América Latina, donde 6 de cada 10 mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia, aún persisten conductas que minimizan la realidad a la que tienen que hacer frente las mujeres.

Jueces que otorgan amparos a agresores sexuales, víctimas de acoso que son objeto de ataques y machismo a través de redes sociales, revictimización de las mujeres, escarnio social. Odio.

Un país en donde un individuo utiliza el espacio radiofónico de la Universidad Nacional Autónoma de México para expresar comentarios no solo misóginos, sino que pretenden normalizar una violación sexual y que después de ello, queda prácticamente impune.

Las declaraciones misóginas de Marcelino Perelló que se viralizaron en redes sociales el viernes y trajeron consigo un linchamiento mediático para el ahora exconductor radiofónico son solo la punta del iceberg de un problema más profundo que persiste como realidad en la sociedad mexicana.

“Eso de que te metan los dedos tampoco es para armar un desmadre estrepitoso. Si no hay verga no hay violación”, dijo el exlíder estudiantil del movimiento del 68.

Son las palabras de un catedrático de la UNAM desde 1990, uno de los principales líderes estudiantiles del movimiento de 1968 graduado como matemático de la Universidad de Bucarest en Rumania, y sí, son las palabras de una persona misógina insensible a la realidad que viven las mujeres en un país como México.

El exlíder estudiantil se expresaba así sobre el caso de ‘Los Porkys’, un grupo de estudiantes que abusaron sexualmente de Daphne Fernández, menor de edad en el estado de Veracruz.

Un día antes de la emisión del programa, un juez federal otorgó un amparo para la liberación de uno de los agresores, Diego Fernández, quien argumentó que no había pruebas suficientes para incriminarlo.

En otro momento del programa, Perelló justificó las acciones de Diego Fernández.

“Supongo que consideró que la chava estaba muy buena y era metible”.

Otra de las frases que lo retrataron fue cuando contestó a una de sus compañeras en la emisión.

“Si les gusta, no te hagas pendeja, hay mujeres que solo han sentido un orgasmo cuando son violadas”.

Cuesta reconocerlo pero, en México, insultar, golpear, violar o incluso matar a una mujer pocas veces tiene consecuencias para el agresor.

No pasa nada, esa es la dura realidad.

La impunidad es la que impera en los delitos de odio contra las mujeres.

En el país de las muertas de Ciudad Juárez, en el país donde se cometen alrededor de la mitad de todos los feminicidios en América Latina, donde 6 de cada 10 mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia, aún persisten conductas que minimizan la realidad a la que tienen que hacer frente las mujeres.

Jueces que otorgan amparos a agresores sexuales, víctimas de acoso que son objeto de ataques y machismo a través de redes sociales, revictimización de las mujeres, escarnio social. Odio.

Un país en donde un individuo utiliza el espacio radiofónico de la Universidad Nacional Autónoma de México para expresar comentarios no solo misóginos, sino que pretenden normalizar una violación sexual y que después de ello, queda prácticamente impune.

Las declaraciones misóginas de Marcelino Perelló que se viralizaron en redes sociales el viernes y trajeron consigo un linchamiento mediático para el ahora exconductor radiofónico son solo la punta del iceberg de un problema más profundo que persiste como realidad en la sociedad mexicana.

“Eso de que te metan los dedos tampoco es para armar un desmadre estrepitoso. Si no hay verga no hay violación”, dijo el exlíder estudiantil del movimiento del 68.

Son las palabras de un catedrático de la UNAM desde 1990, uno de los principales líderes estudiantiles del movimiento de 1968 graduado como matemático de la Universidad de Bucarest en Rumania, y sí, son las palabras de una persona misógina insensible a la realidad que viven las mujeres en un país como México.

El exlíder estudiantil se expresaba así sobre el caso de ‘Los Porkys’, un grupo de estudiantes que abusaron sexualmente de Daphne Fernández, menor de edad en el estado de Veracruz.

Un día antes de la emisión del programa, un juez federal otorgó un amparo para la liberación de uno de los agresores, Diego Fernández, quien argumentó que no había pruebas suficientes para incriminarlo.

En otro momento del programa, Perelló justificó las acciones de Diego Fernández.

“Supongo que consideró que la chava estaba muy buena y era metible”.

Otra de las frases que lo retrataron fue cuando contestó a una de sus compañeras en la emisión.

“Si les gusta, no te hagas pendeja, hay mujeres que solo han sentido un orgasmo cuando son violadas”.

Aunque posteriormente trató de restar importancia utilizando su perfil en Facebook, el daño estaba hecho. No solamente son inaceptables, sino que sus palabras violentan a las mujeres.

Sus expresiones son indefendibles y van más allá de lo que pueda ser políticamente correcto o incorrecto, es una afrenta en contra del género femenino y un absoluto desprecio a lo que viven día con día.

Es una forma de normalizar el delito

Además de su evidente desprecio en contra de las mujeres, el exconductor mostró un desconocimiento del Código Penal Federal, que en su artículo 265 señala de manera textual:

“Se considerará también como violación y se sancionará con prisión de ocho a 20 años al que introduzca por vía vaginal o anal cualquier elemento o instrumento distinto al miembro viril, por medio de la violencia física o moral, sea cual fuere el sexo del ofendido”.

El programa en donde Perelló hizo estas polémicas declaraciones se transmitió el pasado martes 28 de marzo, sin embargo, no fue sino hasta 10 días después, al viralizarse sus comentarios cuando las autoridades de la UNAM tomaron cartas en el asunto.

Las críticas en contra de Perelló obligaron al director de Radio UNAM, Benito Taibo, a condenar las palabras de su colaborador y a cancelar su programa Sentido Contrario transmitido en la estación universitario.

“Personalmente, profundamente indignado por las declaraciones de Marcelino Perelló. Oficialmente, habrá un comunicado con nuestra postura”, fue lo que escribió Taibo en su red social.

Radio UNAM canceló el programa de Perelló porque además de utilizar un lenguaje misógino y sexista, el discurso del conductor se opone a los valores promovidos por la Máxima Casa de Estudios.

La CNDH se sumó a la condenó las expresiones misóginas de Perelló por considerarse como parte de una normalización de la violencia contra las mujeres en el país.

“La CNDH es respetuosa de la libertad de expresión, pero los señalamientos misóginos no pueden realizarse al amparo de la misma, en tanto que ofenden, descalifican, incitan, promueven o justifican la violencia de género contra las mujeres, que atentan contra la dignidad humana”.

La UNAM, una de las instituciones referentes en el país no se puede permitir que este lamentable episodio quede impune, que pase al olvido.

Por todo lo que representa, la institución no puede enviar un mensaje de impunidad, de no pasa nada. Debe tener una reacción ejemplar y a la altura de las circunstancias.

Las redes sociales sí reaccionaron, y la respuesta de indignación, rechazo y condena casi unánime ante las más que lamentables expresiones del catedrático, tanto por parte de mujeres y hombres.

“Indignantes las declaraciones de Marcelino Perelló, puede ser misógino si quiere. Pero que no ocupe un micrófono de la UNAM para serlo”.

“Porque Marcelino Perelló no representa ni remotamente el espíritu que anima a la @UNAM_MX exigimos su salida inmediata de @RadioUNAM”.

“No tienes la más remota idea de lo que son los derechos humanos, ponte a estudiar un poco antes de opinar”.

Estos fueron solo algunos de los ejemplos de lo que escribieron algunos usuarios tanto de Facebook, como en Twitter tras la publicación en Reporte Indigo de las expresiones del catedrático.

Twitter reacciona

Antes que la UNAM reaccionara, las redes sociales mostraron indignación, rechazo y condena casi unánime ante las declaraciones de Marcelino Perelló:

“Indignantes las declaraciones de Marcelino Perelló, puede ser misógino si quiere. Pero que no ocupe un micrófono de la UNAM para serlo”.

“Porque Marcelino Perelló no representa ni remotamente el espíritu que anima a la @UNAM_MX exigimos su salida inmediata de @RadioUNAM”.

“No tienes la más remota idea de lo que son los derechos humanos, ponte a estudiar un poco antes de opinar”.

Golpe de realidad

Desafortunadamente el caso Marcelino Perelló no es un hecho aislado, sino el reflejo del pensamiento de muchas personas, quizá no tan latente, pero aún presente y enraizado.

Estas expresiones abonan a un paradigma que aún existe, muy arraigado en diversos sectores, la normalización de la violencia en contra de las mujeres.

En pleno siglo XXI, a pesar de los esfuerzos por erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas y por impulsar una agenda de equidad e igualdad de oportunidades, entre muchos mexicanos aún está arraigado el machismo y la misoginia, aunque no por ello se vuelven menos condenables las expresiones que normalizan la violencia de género.

Las mujeres no solo están expuestas a un sistema de procuración de justicia que las revictimiza constantemente, enfrentadas a instancias que no saben hacer frente a cuestiones de violencia de género, el problema va mucho más allá.

La omisión por parte de las autoridades ante situaciones de violencia de género tiene en muchas ocasiones consecuencias mayores.

En una gran parte de los feminicidios, el agresor contaba con antecedentes de violencia en contra del sexo femenino, sin embargo, ante la falta de medidas punitivas más severas y, sobre todo, ante la carencia de medidas de prevención, las tragedias difícilmente se pueden evitar.

Las mujeres están en riesgo, día con día, de sufrir distintos tipos de violencia, acoso, discriminación, tanto en su ámbito familiar, en su esfera social, en su ambiente laboral y en el transporte público.

Algunas veces estas acciones son denunciadas, pero en la mayoría de los casos la víctima de violencia guarda silencio, ya sea por desconfianza en las autoridades o por miedo al escarnio social, a la descalificación.

Lo cierto es que esta cifra negra no permite saber con exactitud la magnitud estadística real del problema de la violencia de género, pero a nivel de percepción no es descabellado afirmar que el hecho de ser mujer en México es por sí mismo una situación de riesgo.

Además, la misoginia, el machismo, el acoso y las agresiones han llegado también al terreno virtual, y las redes sociales se han convertido también en espacio de ataque y descalificación contra las mujeres que han hecho públicas sus denuncias por violencia de género.

Para muestra, el caso de las periodistas Andrea Noel, quien fue atacada por un sujeto que le levantó la falda y le bajó la ropa interior mientras caminaba en la colonia Condesa, o Tamara de Anda quien se sintió agredida y denunció ante justicia cívica a un taxista por gritarle ‘guapa’.

Ambas hicieron públicas sus denuncias, y aunque recibieron muestras de apoyo a través de las redes sociales, también es cierto que el hecho de haber alzado la voz les ocasionó recibir mensajes violentos, insultos machistas y amenazas. El escarnio mediático.

Quizá más alarmante fue la dureza con que las redes sociales se expresaron sobre Karla Saldaña, una de las víctimas del accidente en donde un automóvil BMW se estrelló en Paseo de la Reforma ocasionando la muerte de cuatro de sus ocupantes.

Muchos de los usuarios de las redes cuestionaron qué hacía esa madrugada una mujer comprometida en un bar sin su marido y por qué había decidido subirse al coche con un extraño.

Otros fueron aún más allá y dejaron entrever que Karla se buscó lo que le pasó por no estar en casa como lo dicta su condición de mujer casada.

Nuevamente, la sociedad mexicana dando una muestra del machismo en su máxima expresión.

Edomex, alto riesgo para las mujeres

El Estado de México es el más vivo reflejo del riesgo que viven las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

En vísperas de un proceso electoral que será determinante más allá de las fronteras del estado, los feminicidios y la violencia en contra de las mujeres, son uno de los temas que marcan las campañas políticas.

En la entidad más poblada de la República Mexicana se vive el día de hoy una situación crítica en cuanto a la violencia en contra del sexo femenino, y en los últimos tiempos, la problemática, más que disminuir parece ir en aumento, en una espiral constante y alarmante.

A pesar de que a mediados de 2015, en 11 de los 125 municipios del Estado de México se declaró el mecanismo de la alerta de género, muchas organizaciones civiles advierten que pese a ello los crímenes permanecen, e incluso van en aumento.

Según cifras oficiales de la Fiscalía de Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género en la entidad, en los tres primeros meses de este año, se han registrado 45 asesinatos dolosos de mujeres, 10 de ellos han sido considerados feminicidios.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México registró en 2016 que un total de 340 mujeres perdieron la vida en la entidad por homicidios violentos, aunque no todos fueron catalogados como feminicidios, de los cuales 198 sucedieron en alguno de los 11 municipios con declaratoria de riesgo.

El Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidios en el Estado de México registró el año pasado un total de 263 feminicidios, -mujeres que fueron asesinadas por cuestión de género-, aunque señalaron que la mayoría no son catalogados como tales por las autoridades en la entidad.

Esta ha sido una de las principales preocupaciones por parte de los organismos de la sociedad civil, que las fiscalías se niegan a catalogar los homicidios violentos como feminicidios para tratar de minimizar una crisis que ya es evidente.

Según algunas cifras, hasta 3 de cada 4 mujeres que han sido víctimas de feminicidio en la entidad habían denunciado previamente a su agresor, lo que hace evidente la nula existencia de protocolos de prevención y de protección a mujeres en situación de riesgo.

Aumenta violencia

En 11 municipios del Edomex se declaró la alerta de género por:

>> 45 Asesinatos dolosos de mujeres se registraron en los tres primeros meses de este año, en Edomex

>> 10 De los 45 homicidios de mujeres han sido considerados feminicidios, según cifras oficiales de la Fiscalía de Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género en la entidad

>> 340 Mujeres perdieron la vida en la entidad por homicidios violentos en 2016, pero no todos fueron catalogados como feminicidios

>> 263 Feminicidios registró el año pasado el Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidios en el Estado de México registró

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