La pelota no se mancha

El caso de Rafael Márquez por presunto vínculo con lavado de dinero abre un nuevo capítulo en la historia del futbol mexicano.

No es la primera vez que en el balompié nacional, sobre todo en la última década, se ligue a personajes con presuntos actos de corrupción, fraude o incluso narcotráfico.

Un reporte de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) en 2012, alertó a las autoridades mexicanas de que entre 2003 y 2006 mafias colombianas utilizaban equipos del balompié nacional para lavar activos, entre los que destacaron Necaxa, Puebla, Santos y Salamanca.

Entre los nombres de personas vinculadas al caso figuraba el empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz, propietario del cuadro lagunero así como también de León entre 2002 y 2005.

De acuerdo con el informe, Ahumada habría recibido 94 mil dólares de presuntas operaciones ilícitas.

Ahumada, quien también cuenta con la nacionalidad mexicana, es famoso porque en 2004 estuvo implicado a actos de corrupción con funcionarios del gobierno de la Ciudad de México, en el caso conocido como los “Videoescándalos”, junto a René Bejarano y otros delegados.

A raíz de esto, permaneció casi cuatro años preso en el Reclusorio Norte, no sin antes la PGR y Secretaría de Hacienda embargarle ambos clubes de su propiedad, mientras que la Federación Mexicana de Futbol  (FMF) lo  desafilió del gremio.

La FMF puso en venta las franquicias a otros dueños, primero al Santos, que la regresó a Grupo y Modelo, y posteriormente a los “Esmeraldas”, pues desde la cárcel, Ahumada seguió siendo el dueño hasta 2005.

‘EL FUTBOLISTA’

En febrero de 2014, elementos de la Policía Federal capturaron a Tirso Martínez Sánchez.

Apodado como “El Futbolista”, era perseguido por la DEA desde hacía una década, acusado de narcotráfico y lavado de dinero.

Martínez Sánchez fungió como dueño del Querétaro de 2002 a 2004 y además se desempeñaba como directivo del Irapuato en ese mismo lapso, club que ascendió al Máximo Circuito en 2003.

En 2004, la Federación Mexicana de Futbol decidió desafiliar al Querétaro e Irapuato argumentando una reestructuración de 20 a 18 equipos la hoy Liga MX, manteniendo actualmente dicha cantidad en competencia.

DIRECTIVOS PROCESADOS

Aunque no se relacionan con narcotráfico o lavado de dinero, en el futbol mexicano destacan otros casos de exdirectivos procesados por acusaciones delictivas.

El caso más reciente fue el del empresario Amado Yáñez Osuna, propietario entre 2013 y 2014 de los Gallos Blancos de Querétaro y de la empresa Oceanografía.

Yáñez fue señalado de violar la Ley de Instituciones de Crédito por presunto fraude financiero que ascendía a 500 millones de dólares contra Citrigroup.

Un caso parecido al de Yáñez ya le ocurrió a otro dirigente del balompié nacional, el banquero Jorge Lankenau Rocha.

Presidente de Abaco-Confía y propietario de los Rayados de Monterrey en la década de los 90, fue acusado de fraude financiero y recluido en el penal del Topo Chico en agosto de 1997.

Pese a ir a presión, Rayados se mantuvo bajo la administración de Abaco por dos años más, sin embargo, problemas económicos orillaron a deshacerse de la franquicia, la cual fue rescatada por Femsa en 1999.

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