
El funeral sitiado
Guadalajara amaneció bajo vigilancia militar. No por una cumbre internacional, no por la visita de un jefe de Estado, no por una amenaza extranjera. Por un velorio. Desde las nueve de la mañana, la funeraria La Paz parecía zona de guerra: convoyes del Ejército, Guardia Nacional, policías estatales, revisiones exhaustivas, helicóptero sobrevolando como si buscara […]























