¿Y Claudia por qué?

José Luis Parra

El tema de la transportación de la mayoría de la población siempre será un tema sensible para el gobierno. Su deber es hacer respetar las reglas para el servicio y, sobre todo, que no se interrumpa. Para que la gobernadora haya intervenido directamente en este asunto, al subirse a un camión a llamar la atención a un chofer y apoyar a los usuarios, previo al anuncio del alza a la tarifa, significa que el problema es mayor.

Obviamente ese aumento aún no es legal. Sin embargo, algunos concesionarios aprovecharon el descontrol para pintar en sus vidrios frontales de sus unidades que la tarifa ideal para ellos es de 13 pesos. Y, desgraciadamente, no pocos usuarios cayeron en el garlito: Pagaron el engaño.

¿Por qué la autoridad no castiga este tipo de acciones ilegales?

Quién sabe.

La autoridad prefiere mandar a la gobernadora a conocer la problemática del transporte público en persona y regañar a un chofer.

Pero eso no es la solución.

¿Y los subalternos que tienen la obligación de hacer su chamba?

¿Y los concesionarios?

Hasta donde sabemos la responsabilidad del transporte público es de SIDUR.

Y también de la Secretaría de Gobierno, la entidad encargada de mantener la paz social.

Si ellas son las entidades responsables, ¿para que exponen a la gobernadora?

La SIDUR, como ya se ha mencionado en este espacio, tiene intereses relacionados con el padrecismo. Y sus panegíricos, debidamente documentados, actúan contra el Estado. Busquen nombres y encontrarán las respuestas.

En lo personal conozco de hace muchos años al delegado del transporte en Hermosillo, Daniel Ocobachi. En alguna ocasión trabajamos juntos, fuera de la esfera de gobierno, en la agencia de noticias Notimex. Él es un hombre probo, inteligente y, sobre todo, es la persona que más conoce del transporte público en Sonora. Pero no es el jefe. Si la autoridad mayor le pidiera su opinión, seguramente se resolvería el problema.

Daniel Ocobachi, para manejarlo en contexto, fue el hombre de confianza del “Colorado”  Bernardo Sánchez Ríos, el funcionario que modernizó el transporte público en Sonora bajó las órdenes de Manlio Fabio Beltrones.

Pero bueno, hoy son otros los actores de la vida pública. Antes no había problemas. Hoy sí.

Es hora de llamar a los expertos.

Así de simple.

Así de sencillo.

La inseguridad en Hermosillo

El alcalde de Hermosillo dice que está muy preocupado por el problema de inseguridad.

Le creemos.

Pero ponemos en duda las acciones que pudiera tomar para resolver el problema.

Para explicarnos, dos historias registradas en la conflictiva colonia Nuevo Hermosillo, para poner las cosas en contexto.

Primero: En cierta ocasión un residente de esa colonia, cuando volvía a su hogar, encontró en su casa un auto desconocido y a unos hombres más desconocidos, que le habían desprendido de su hogar dos aparatos de aires de refrigeración. Inmediatamente llamó a la policía. Llegaron dos agentes a bordo de una patrulla. Había flagrancia del delito. Pero los policías recomendaron al perjudicado que presentara su denuncia. Lo hizo. Al regresar, no había materia del delito, delincuentes ni policías.

No prejuzgemos.

Segundo: Los asaltos con machete en mano son historia común en la Nuevo. Cuenta la leyenda urbana que en cierta ocasión unos bajadores asaltaron a unos pistoleros. El atraco se realizó en forma normal. Pero las víctimas advirtieron: Esto no se quedará así. Al poco tiempo, un chico, con teléfono en mano, se mostró ante esos asaltantes. Lo siguieron hasta un lote baldío, donde lo esperaban los pistoleros que acribillaron a los asaltantes. Esto no se reportó. Algunos piensan que es una leyenda urbana. Pero los asaltantes ya no fueron vistos.

Así está el problema de la inseguridad en Hermosillo.

Al respecto, circula un escrito, redactado con buen estilo, que recrea este problema. Sin ponerle ni quitarle, simplemente lo reproducimos. Va:

Si creen que la seguridad pública en Hermosillo va mejorar… Están muy equivocados.

 

El peor alcalde de la capital sonorense Maloro Acosta, removió al *Lic Fernando Beltran Perez de la Comisaría General de la Policia Preventiva y Transito Municipal y pone a su amigo, operador financiero y secretario del Ayuntamiento Jorge Suilo Orozco.

 

No sabe nada de cómo manejar, operar y administrar la seguridad pública. Pero eso no importa, cuando se necesita dinero para las campañas electorales del 2018. Y Maloro Acosta necesita mucho, para comprar su candidatura al senado.

 

No hay que dejar a un lado, que Jorge Andrés Suilo Orozco es sobrino del* ex medico Jorge Fernando Suilo*, a quien se le retiró su licencia como medico, por practicar abortos ilegales en una clínica ilegal en la colonia modelo.

 

Tampoco se puede dejar a un lado, que el próximo Comisario General de la Policia en Hermosillo, fue primo de los Hermanos Andres y Jorge Suilo Galindo, ambos ligados a la delincuencia organizada y ejecutados en hechos diferentes. El caso más sonado fue el Jorge, ejecutado en marzo del 2014, por fuera del Cereso I, al salir en libertad después de purgar una pena por delitos de narcotrafico. En esa ocasión le pidió raite a un taxi, que traía a dos mujeres y una menor de edad. Al subirse e iniciar la marcha el carro de alquiler fue detenido por los tripulantes de otros dos vehículos, quienes acribillaron a los ocupantes del taxi. Muriendo ahí, el primo del hasta hoy secretario del Ayuntamiento y próximo Jefe de la Policia en Hermosillo.

 

El Maloro necesita mucho dinero y Suilo Orozco sabe dónde y cómo obtenerlo, así como lo obtuvo para la campaña a la presidencia municipal en el 2015.

 

Si camina como pato, hace como pato, tiene pico de pato ¿que es?

 

Así que agárrense, lo peor aún está por venir!!!!!!!!

 

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