El agradecimiento de Claudia y la amnesia de funcionarios

José Luis Parra

El 10 de octubre del año pasado apareció en Milenio una entrevista de Claudia Pavlovich, en la que, sin ataduras mentales, declaró: “Todo se lo debo a Dios, mi familia y Beltrones”. La gobernadora pudo haber contestado a la pregunta con varias respuestas, como todo se lo debo a los sonorenses, a mi partido, etc. Pero fue sincera al reconocer que con el apoyo del ex gobernador pudo llegar a la candidatura y después a la gubernatura de Sonora.

La pregunta y respuesta así fue publicada:

¿A cuántos les debe su logro?

A Dios. Soy gente de fe. A mis padres, mi familia y a un gran ser humano, un gran amigo: Manlio Fabio Beltrones.

Para entender mejor el contexto de esta reproducción, vale la pena recordar otras preguntas y respuestas de esa entrevista, como las siguientes:

¿De qué está hecha?

De fe, de honestidad y certeza.

¿Mujer honorable?

Es muy difícil decir eso. Mujer honesta, sí.

¿Mujer de palabra?

Sí, mujer de palabra, de una sola pieza.

¿De armas tomar?

¡De armas tomar!

Las respuestas pintan de cuerpo entero a una política valiente, mediática y honesta.

Ella reconoció y reconoce el valioso apoyo de Beltrones.

Pero algunos de sus funcionarios como que ya sufrieron amnesia.

Hay por ahí algunos detallitos que generan ciertas inquietudes y hacen arquear alguna ceja.

A esos funcionarios se les podría responder con una simple frase: Ustedes le deben a Manlio el ocupar sus actuales puestos.

Sin duda sería una respuesta dura, acalambradora.

Ningún beltronista lo ha dicho.

Pero cualquiera lo puede pensar.

Lástima que a estas primeras horas de vuelo, antes de confirmarse las candidaturas a puestos de elección popular, la pasión les gane a algunos funcionarios poco agradecidos. Quizá aprietan el gatillo antes de tiempo. Y disparan balas de salva.

Vamos, muchachos, todos reconocen que Manlio tiene una buena influencia en la designación de las más importantes candidaturas. Y además está en el centro de la sucesión presidencial.

Nada más muestren agradecimiento.

Es todo.

El Oso Yogui y su Pandilla

El secretario Técnico del Gobierno de Sonora, Jorge Durán Puente es, por decirlo de alguna forma, un político suigéneris.

Con cargo al erario manda a sus perritos con diente de leche al ataque contra los que supuestamente conspiran en su contra.

Al suscrito le puso un escolta que, en su rabia, casi se muerde a sí mismo. A él le gusta aparentar que echa espuma por la boca, pero solo para provocar. Cuánta ingenuidad, Dios mío. Pero simplemente cumple las órdenes del señor secretario.

Y a un amigo de hace muchos años, como Juan Pedro Robles, el señor secretario que se ufana de controlar a un buen sector de la prensa, gracias al poder de su firma, también ordena a otra de sus plumas atacar al gordo.

Solo en la mente paranoica del señor secretario se procesa esta trastornada idea, que Juan Pedro y un servidor conspiramos contra él.

Inteligentemente, Juan Pedro ignoró el inútil ataque en su contra. No hubo reclamo.

En mi modesta opinión, Durán Puente siente una cierta envidia por la capacidad de Juan Pedro en el manejo de líneas de comunicación y para operar mediáticamente, sobre todo en situaciones de crisis.

Quiero aclararle al secretario que gusta mirar a moros con tranchete por todos lados, que estas líneas no las pidió Juan Pedro. Van por mi cuenta.

En estas actividades gasta buena parte de su tiempo, y lana del erario, el señor secretario que tiene la responsabilidad de manejar una buena imagen de la gobernadora. Por eso la imagen de Claudia decrece, sobre todo a nivel nacional y ante su partido.

A propósito, señor secretario Durán Puente, ¿es usted un político agradecido?

 

 

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