El Senado de la República aprobó por unanimidad las reglas para implementar la jornada laboral de 40 horas, incluyendo la obligación de un registro electrónico de horarios —conocido como “reloj checador”— en todos los centros de trabajo del país.
Este sistema será exigible a partir del 1 de enero de 2027, cuando inicie la reducción gradual de la jornada, y deberá documentar entradas, salidas, horas ordinarias, extraordinarias, descansos y días festivos, información que podrá ser verificada en cualquier momento por la autoridad laboral.
La reforma, publicada el 3 de marzo de 2026 en el Diario Oficial de la Federación, establece que las empresas que incumplan con este registro o con los nuevos límites de jornada podrán enfrentar multas de entre 29 mil y 590 mil pesos, dependiendo de la falta.
Además, el registro electrónico tendrá valor probatorio, lo que eleva la carga para los empleadores, ya que cualquier omisión o error podría derivar en sanciones laborales, fiscales o económicas.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social será la encargada de emitir los lineamientos técnicos del sistema y definir posibles excepciones, así como de fortalecer las inspecciones mediante herramientas digitales y mecanismos de verificación remota.
En paralelo, la jornada laboral se reducirá de forma progresiva: a partir de 2027 se restarán dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030, sin afectar salarios ni prestaciones.
También se redefinen las horas extra: el límite será de 12 horas semanales pagadas al doble, y en caso de excederlo, el pago será triple. Para menores de edad, queda prohibido el trabajo extraordinario.
Tras la publicación del decreto, el Congreso de la Unión tiene un plazo de 90 días para armonizar la Ley Federal del Trabajo, donde se establecerán los detalles operativos de esta obligación.
