La Refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, ha registrado en menos de dos años de operación una serie de incendios, muertes y fallas técnicas, en contraste con complejos del Sistema Nacional de Refinación que, pese a tener más de cuatro décadas en funcionamiento, presentan eventos menos recurrentes.
El caso más reciente ocurrió el jueves, cuando un incendio dentro del complejo obligó a activar protocolos de emergencia en las instalaciones localizadas en Paraíso, sin que hasta el momento se hayan detallado afectaciones mayores.
El accidente más grave se registró el 17 de marzo de 2026, cuando un incendio dejó cinco personas muertas en las inmediaciones de la planta. Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que el siniestro se originó por un derrame de líquidos inflamables y “aguas aceitosas” relacionado con lluvias, aunque reportes posteriores también documentaron impactos ambientales en la zona.
La cadena de incidentes incluye otros hechos relevantes. El 10 de agosto de 2024, dos trabajadores murieron tras incendiarse un vehículo dentro del complejo. Posteriormente, el 28 de septiembre del mismo año, un empleado falleció y otro resultó lesionado por exposición a gas tóxico en la parte superior de un tanque.
A los accidentes se suman fallas operativas. Pemex confirmó que el 25 y 26 de abril de 2025 se registró un paro de plantas de proceso debido a una falla de comunicación en la planta de cogeneración, lo que derivó en una interrupción general de vapor y la salida de operación de turbogeneradores.
Más recientemente, el 26 de enero de 2026, la refinería detuvo nuevamente operaciones por una falla eléctrica, que obligó a parar unidades clave como la coquizadora, la planta catalítica y las hidrodesulfuradoras, de acuerdo con reportes internos.
En contraste, refinerías con mayor antigüedad muestran historiales de incidentes menos constantes. En Tula, Hidalgo, uno de los eventos recientes más graves ocurrió en abril de 2023, cuando una explosión en la planta catalítica dejó al menos un trabajador muerto y provocó una detención parcial de operaciones.
En Salina Cruz, Oaxaca, se reportó en 2024 un incendio por desbordamiento de residuos aceitosos tras lluvias, con saldo de dos personas fallecidas y un herido. En Minatitlán, los incidentes han sido intermitentes, como la explosión de abril de 2021 que dejó siete heridos, sin repetirse de forma constante año con año.
Cadereyta registró en 2022 un incendio controlado en una planta de proceso, sin derivar en una crisis operativa prolongada. En Ciudad Madero, Tamaulipas, el último incidente grave ocurrió hace nueve años, cuando una emanación de ácido sulfhídrico dejó un muerto y tres personas intoxicadas, mientras que en Salamanca, Guanajuato, se reportó un incendio en 2024 sin víctimas.
