Francisco Zapata Nájera fue rescatado con vida este miércoles luego de permanecer 13 días atrapado en una mina de oro en Rosario, Sinaloa, tras el derrumbe ocurrido el pasado 25 de marzo. El hallazgo se logró gracias a un operativo en el que participaron buzos del Ejército mexicano, quienes lograron llegar hasta una zona inundada donde el trabajador se encontraba consciente y de pie, con el agua a la cintura.
“¿Qué tal? Ejército mexicano, batallón de atención de emergencias. ¿Cómo te llamas?”, fue el primer contacto que establecieron los rescatistas al localizarlo. “Francisco Zapata Nájera”, respondió el minero, quien posteriormente fue trasladado a Mazatlán para recibir atención médica tras presentar un cuadro severo de deshidratación.
El propio Zapata relató que el nivel del agua dentro de la mina llegó hasta su cuello, mientras que una linterna que mantenía encendida bajo el agua permitió a los rescatistas ubicarlo. La mina, con una profundidad de hasta 300 metros y una red de túneles de más de 3.2 kilómetros, presenta múltiples zonas inundadas que han complicado las labores de rescate.
El derrumbe dejó inicialmente a cuatro trabajadores atrapados, de los cuales dos han sido rescatados con vida y uno más fue localizado sin signos vitales, el mismo día que Zapata logró salir por su propio pie. Una semana antes, el 30 de marzo, fue hallado José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años, con vida pero con síntomas de desorientación.
De acuerdo con Roy Navarrete, coordinador estatal de Protección Civil, la experiencia de los mineros y su conocimiento del entorno ha sido clave para su supervivencia, ya que dentro de la mina existen puntos de hidratación y zonas con niveles de oxigenación que permiten resistir durante días. Además, la humedad y las temperaturas más bajas al interior han contribuido a ralentizar la deshidratación.
El accidente ocurrió cuando una presa de jales se rompió y liberó material hacia los túneles, bloqueando el paso y generando acumulaciones de lodo que dificultan el avance. Aunque este material no es tóxico, su peso ha complicado las tareas de rescate, obligando a instalar estructuras de madera para poder desplazarse en algunas zonas.
En el operativo participan más de 300 elementos de distintas dependencias, incluyendo la Secretaría de la Defensa Nacional, la Comisión Federal de Electricidad y Protección Civil. Se han instalado bombas para extraer agua, más de tres kilómetros de cableado eléctrico y se han realizado inspecciones con cámaras, perros de búsqueda y sondeos para localizar al último trabajador.
Las condiciones dentro de la mina continúan siendo adversas debido a la presencia de mantos acuíferos que incrementan constantemente el nivel del agua. Ante ello, se ha recurrido al uso de buzos para acceder a zonas donde el paso terrestre es imposible.
Fuera del sitio, familiares de los mineros permanecen en espera de información, mientras compañeros de trabajo colaboran en las labores de búsqueda. “Hoy falta un minero”, señaló Navarrete, quien indicó que las acciones de rescate continúan en la zona afectada.
