El mercado de medicamentos falsificados en México se ha expandido de forma sostenida en los últimos años, con un aumento de denuncias que pasó de 45 en 2018 a más de 250 anuales desde 2022, de acuerdo con datos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Este crecimiento ocurre en paralelo a problemas de desabasto en el sector salud y cambios en los sistemas de compra pública durante la Administración federal.
La expansión del fenómeno no solo se refleja en cifras oficiales. Casos documentados muestran que estos productos han llegado a hospitales públicos, afectando directamente a pacientes. Uno de ellos es Francisco Chávez, quien recibió un tratamiento oncológico presuntamente falsificado en el Hospital Regional Elvia Carrillo Puerto del ISSSTE, en Mérida. Tras la aplicación del medicamento, presentó reacciones severas y secuelas permanentes. “Después de que recibí este medicamento, mi vida cambió”, relató.
El fármaco involucrado es Keytruda, uno de los tratamientos contra el cáncer más vendidos a nivel mundial, cuyo precio en farmacias legales ronda los 100 mil pesos por vial en México, pero que en mercados ilegales puede conseguirse por cerca de 30 mil pesos. Este medicamento acumula seis alertas sanitarias en el país y al menos 17 lotes identificados como falsificados.
La Cofepris también reporta que las alertas sanitarias por medicamentos falsificados pasaron de dos en 2018 a más de 30 anuales desde 2022, lo que evidencia un incremento en los riesgos para la salud pública. Sin embargo, ni la Secretaría de Salud ni el organismo regulador respondieron solicitudes de información sobre el tema.
Investigaciones señalan que empresas acusadas de distribuir medicamentos falsificados han continuado obteniendo contratos públicos millonarios. Entre ellas, Top Pharma, Medikament de México y Flexa Pharm, que en conjunto han acumulado decenas de contratos con instituciones como el IMSS, ISSSTE y gobiernos estatales. En total, 28 proveedores señalados vendieron alrededor de 9 mil 500 millones de pesos a 44 instituciones públicas entre 2021 y 2025.
El fenómeno también se manifiesta en mercados abiertos. En el barrio de El Santuario, en Guadalajara, opera un corredor de farmacias ilegales donde se comercializan medicamentos robados, adulterados o falsificados sin receta médica. Este punto ha sido identificado por autoridades estadounidenses como un centro relevante de distribución irregular, donde la actividad ocurre “sin que las autoridades aparentemente hagan nada”.
Operativos recientes han confirmado la dimensión del problema. En agosto de 2024, autoridades federales aseguraron más de 12 mil dosis de medicamentos falsificados en Guadalajara, principalmente de tipo oncológico, tras denuncias de pacientes que presentaron reacciones adversas.
Especialistas del sector señalan que los medicamentos de alto costo, como los oncológicos o insulinas, son especialmente atractivos para redes criminales, debido a su alto valor y facilidad de falsificación. Estas prácticas incluyen desde contrabando y alteración de fechas de caducidad hasta la fabricación completa de productos apócrifos.
De acuerdo con documentos oficiales, los medicamentos falsificados suelen coincidir en tres características: alto costo, problemas de desabasto o falta de autorización en México. Entre 2020 y 2025, se registraron al menos 30 casos de falsificación de Keytruda en hospitales públicos y privados, dentro de un total cercano a mil 500 denuncias por medicamentos falsificados en ese periodo.
