La inflación en México volvió a acelerarse en marzo y alcanzó una tasa anual de 4.59%, su nivel más alto desde octubre de 2024, lo que representa tres meses consecutivos al alza y un nuevo alejamiento del objetivo del 3% fijado por el Banco de México.
De acuerdo con datos oficiales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un incremento mensual de 0.86%, impulsado principalmente por el encarecimiento de productos básicos y servicios. Entre los aumentos más pronunciados destacan el pepino con 43%, jitomate con 42%, limón con 18%, tomate verde con 16% y papa con 15%.
A estos incrementos se sumó el impacto en energéticos derivado del conflicto en Medio Oriente. El transporte aéreo subió 26% mensual y la electricidad 2%, mientras que algunos productos como el huevo, la carne de cerdo y servicios de telecomunicaciones registraron bajas.
Ante este escenario, el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha intensificado el uso de subsidios a las gasolinas como medida para contener el impacto en los precios de los energéticos. El apoyo más alto se concentra en el diésel, con un subsidio de 81.2%, equivalente a aproximadamente 5.9 pesos por litro, con el objetivo de evitar que supere los 30 pesos.
En el caso de la gasolina regular, se aplica un estímulo de 31.34%, lo que reduce el pago de impuestos a 4.6 pesos por litro, mientras que la gasolina premium cuenta con un subsidio de 18.48%. Además, el Ejecutivo alcanzó un acuerdo con gasolineros para establecer topes de precios: 28.3 pesos por litro para el diésel y 24 pesos para la gasolina magna.
“Le pedí a la Profeco que estén revisando en todas las gasolineras: que, en efecto, no aumente el precio de la gasolina magna, porque en algunos lugares le están aumentando; y no tienen razón los gasolineros por qué aumentarla, ninguna”, declaró Sheinbaum.
No obstante, especialistas advierten que la presión inflacionaria responde tanto a factores internos como externos, particularmente al encarecimiento de combustibles por la guerra entre Estados Unidos e Irán. Rodolfo de la Torre, experto en desarrollo económico, señaló que la política monetaria no ha logrado contener completamente la inflación subyacente y anticipó mayores presiones en los próximos meses.
Desde el Banco de México, integrantes de la Junta de Gobierno han reconocido que el conflicto internacional introduce riesgos adicionales para la inflación, aunque recientemente se aprobó un recorte de 25 puntos base a la tasa de interés, situándola en 6.75%, pese a la oposición de algunos miembros.
El aumento de precios ocurre en un contexto en el que los subsidios tienen un límite fiscal y operativo, especialmente en productos como frutas y verduras, donde su aplicación resulta más compleja, mientras persisten las presiones derivadas del entorno internacional.
