El fracking no es un tecnicismo. Es una declaración de principios. O de ruptura.
Durante años, el discurso fue claro: esa técnica era símbolo del modelo neoliberal, depredador, ajeno al interés nacional. Palabras mayores. Hoy, con un ligero ajuste semántico —“yacimientos no convencionales”— se pretende suavizar lo que en el fondo es un viraje. No menor. No inocente.
En buen cristiano: romper con el pasado.
Y no cualquier pasado. El propio.
Porque si algo definió al obradorismo fue la narrativa de resistencia: no al fracking, no a la dependencia energética, no a las recetas del mercado. Hoy la realidad —esa que no vota pero cobra factura— aprieta. Y aprieta fuerte.
Las reservas de gas natural alcanzan, con suerte, para tres días. Tres. El resto depende del vecino incómodo pero indispensable: Texas. Y sí, ese gas que llega todos los días se obtiene, justamente, con fracking. Ironías del modelo.
Aquí ya no hay ideología que aguante. Hay números.
Y los números no militan.
La presión sobre Claudia Sheinbaum es evidente. Interna, por un movimiento que exige coherencia doctrinaria. Externa, por un mercado energético que no entiende de lealtades políticas. En medio, una economía que necesita respirar.
Porque mantener las obras faraónicas heredadas no es gratis. Cuestan. Y no sólo en dinero. También en accidentes, en muertes, en desgaste mediático. En percepción. Y la percepción, en política, es voto.
El dilema es brutal: o se sostiene el relato o se garantiza el suministro.
No hay punto medio, aunque se intente disfrazar con eufemismos.
De ahí que el fracking pueda convertirse en el verdadero parteaguas de la 4T. No la reforma judicial. No la relación con Estados Unidos. No los equilibrios internos. Esto.
Porque aquí se define si el proyecto evoluciona… o se contradice.
Y en esa contradicción podría asomarse otro fenómeno: dos Morenas. Dos gobiernos. Uno que recuerda lo que se prometió. Otro que ejecuta lo que se necesita.
La historia —esa juez implacable— ya tiene listo el expediente. Falta ver quién firma la sentencia.
Y con qué costo.