El Gobierno de Estados Unidos colocó al sector energético mexicano como uno de los puntos centrales en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), al señalar presuntas barreras que afectan la participación de empresas privadas, particularmente estadounidenses.
De acuerdo con el informe anual de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), las reformas recientes en México favorecen a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que limita la inversión extranjera en el sector.
El documento advierte que las empresas privadas enfrentan retrasos, rechazos injustificados y falta de respuesta en permisos, además de suspensiones o revocaciones que afectan sus operaciones. “Las empresas privadas que operan en México a menudo no pueden participar de manera efectiva, o incluso no participar en absoluto”, señala el reporte.
También destaca que los cambios regulatorios redujeron la vigencia de permisos clave, como los de importación de combustibles de 20 a cinco años y los de comercialización de 30 a dos años, condiciones que, según la USTR, no aplican a Pemex. A esto se suman preocupaciones por propuestas regulatorias que podrían restringir a productores independientes y dar ventajas adicionales a la CFE.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, indicó ante el Congreso que la política energética mexicana podría entrar en conflicto con disposiciones del TMEC, especialmente en materia de competencia, inversión y trato a empresas estatales. Aunque las negociaciones del tratado comenzaron recientemente, el tema energético aún no ha sido abordado formalmente.
En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió el modelo energético nacional al afirmar que “las empresas públicas no son monopolios”, al considerarlas pilares de la soberanía, accesibilidad y sustentabilidad del país.
El actual enfoque energético en México retoma la prioridad de las empresas estatales, tras el viraje iniciado en 2018 con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y consolidado en reformas recientes que fortalecen a Pemex y CFE como ejes del sector.
No obstante, la administración federal ha impulsado esquemas de contratos mixtos, en los que las empresas estatales mantienen una participación relevante junto con firmas extranjeras. Como ejemplo, Pemex desarrolla el yacimiento Trión, en aguas profundas del Golfo de México, en alianza con la empresa australiana Woodside Energy, y ha concretado siete acuerdos similares en los últimos seis meses.
En paralelo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha planteado una posible alianza entre Pemex y Petrobras para la explotación en aguas profundas, propuesta que será presentada en México por la directora de la petrolera brasileña, Magda Chambriard, durante una visita programada este mes.
