Columna Atalaya

El Big Brother de Sheinbaum

Atalaya

Hay momentos en los que el poder, que normalmente se esconde detrás de trámites y discursos técnicos, comete el error de hacerse visible de forma directa, casi torpe, y es justo ahí donde todo se vuelve claro; porque el ciudadano no necesita teorías complicadas para entender cuándo algo no cuadra, basta con ver el gesto, el movimiento, la forma en la que de pronto lo que se presentaba como “seguridad” empieza a parecer más bien vigilancia.

El 7 de abril, Gabriel Montiel, Werevertumorro, publicó algo muy simple: preguntó si había forma de tener una línea extranjera para no registrar su CURP; no era una denuncia, solo una duda práctica, pero el mensaje explotó, millones de vistas, gente comentando, figuras públicas retomándolo. Y entonces pasó algo más interesante: al día siguiente, él mismo contó que alguien lo contactó a su número personal, sin que él lo hubiera dado, diciendo que venían “de arriba” para explicarle el tema del registro. La conversación, que él publicó, es incómoda por lo que sugiere, no por lo que dice, porque deja ver algo muy básico: alguien tuvo acceso a su número y decidió usarlo por algo que escribió en redes .

Eso es lo que realmente inquieta, no el mensaje en sí, sino lo fácil que fue que ocurriera, como si ya fuera normal que opinar en público active algún tipo de radar en Palacion Nacional. Y en ese contexto, empieza a tener sentido por qué tanta gente simplemente no quiere registrar su línea, porque no se trata de flojera ni de ignorancia, sino de desconfianza; hoy solo el 14% de las líneas están registradas, y eso dice más que cualquier encuesta, porque muestra que la gente, aunque no lo diga en voz alta, no se siente cómoda entregando sus datos.



El problema es que la explicación oficial suena bien, eliminar el anonimato, ayudar a investigaciones, evitar fraudes, pero parte de una idea bastante ingenua: que los criminales van a jugar bajo esas reglas; en la práctica no pasa, porque quien delinque usa teléfonos robados, líneas de otras personas o simplemente no registra nada. Es el mismo principio de siempre, como cuando roban un carro para cometer un delito y lo abandonan después calles adelante, el instrumento se usa y se desecha. Así que el sistema no atrapa al criminal profesional, pero sí mete al ciudadano común en una base de datos enorme.

Y esa base de datos, en México, tiene un problema evidente: tarde o temprano se filtra. Ha pasado antes y seguirá pasando, porque no es solo un tema técnico, es un tema estructural; cuando eso ocurra, no solo estarán los números, también direcciones, identidades, vínculos, información perfecta para fraudes, extorsiones y todo tipo de delitos. Y lo más probable es que, como ya ha ocurrido, primero se niegue, luego se minimice y después simplemente se siga adelante.

Pero lo más delicado no es ni siquiera eso, sino lo que viene después, porque toda esta información empieza a cruzarse con herramientas tecnológicas que están cambiando las reglas del juego. Aquí es donde entra algo que suena lejano pero no lo es: la inteligencia artificial avanzada. Normalmente, encontrar fallas en sistemas, esos errores escondidos en el código que permiten hackear algo, era trabajo de expertos que tardaban meses en detectarlos; hoy, eso está cambiando.



Existe un modelo llamado Claude Mythos, desarrollado por una empresa de inteligencia artificial, que es capaz de encontrar por sí solo miles de estas fallas, sin ayuda humana. Dicho en simple, es como si una máquina pudiera revisar todo el internet, todos los sistemas, y detectar puertas ocultas que nadie sabía que existían, puertas que permiten entrar, robar información o tomar control. Y lo más fuerte no es eso, sino lo que hizo la empresa: decidió no liberarlo, avisó al gobierno de Estados Unidos y se alió con gigantes tecnológicos para usarlo solo en defensa, porque entendieron que, en manos equivocadas, sería peligrosísimo.

Y aquí viene la parte que debería preocupar más: si una empresa pudo crear algo así, otras también podrán. Google, China, Rusia, cualquier actor con recursos. Y no todos van a tomar la decisión responsable de guardarlo. Cuando eso pase, el equilibrio cambia por completo, porque encontrar una vulnerabilidad ya no tomará años, sino minutos.

Ahora conecta eso con una base de datos nacional llena de información personal, y el problema se vuelve evidente: no necesitas ser un genio para explotarla, solo necesitas acceso a una herramienta suficientemente avanzada. Lo que antes requería equipos de élite, ahora podría estar al alcance de muchos más.



Por eso el caso de Werevertumorro importa más de lo que parece, porque no es sobre un influencer, es sobre una señal; muestra un sistema que quiere datos, pero que al mismo tiempo deja ver que no controla del todo cómo se usan ni quién accede a ellos. Y en ese punto, la gente hace lo único lógico: desconfiar, buscar alternativas, intentar salirse del sistema.

El problema nunca fue la seguridad, sino la tentación del control; primero te piden tus datos, luego te muestran que pueden usarlos, y después ya no hace falta decir mucho más.

Bienvenidos al Big Brother de Sheinbaum.

Juan Luis Parra

Juan Luis Parra es licenciado en Mercadotecnia, diseñador web y programador con más de 8 años de experiencia. Director de SonoraPresente y fundador de AgenciaSP, actualmente lidera proyectos de publicidad y diseño en varias industrias. juanluis@sonorapresente.com

0 comentarios

De Hermosillo, Sonora

Para todo el mundo.

Edición: 

Online desde el 2010

© Copyright 2024 SonoraPresente | Todos los derechos reservados. Nuestra información está siempre verificada y nos esforzamos por otorgar el debido crédito a la fuente original.

Si usted quiere hacer una reclamación o solicitar bajar un contenido, haga clic aquí para iniciar el procedimiento.

SonoraPresente

Hermosillo, Sonora, México.

© Copyright 2024 SonoraPresente
Todos los derechos reservados. Nuestra información está siempre verificada y nos esforzamos por otorgar el debido crédito a la fuente original.

Si desea presentar una reclamación o solicitar la eliminación de contenido, haga clic aquí para comenzar el proceso.

Registration

Forgotten Password?