El derrame de crudo en el Golfo de México ha generado tensiones dentro del oficialismo, donde distintos sectores han comenzado a mover posiciones en torno a las responsabilidades del incidente.
De acuerdo con versiones al interior del entorno gubernamental, un sector del obradorismo ha impulsado en medios señalamientos contra Israel Benítez, titular de Pemex Logística, área encargada de la red de ductos de la petrolera. Benítez es identificado como cercano al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Fuentes cercanas al funcionario señalan que García Harfuch habría intentado remover a Benítez de su cargo, aunque la decisión no prosperó tras una intervención desde Palacio Nacional, donde se determinó que continuara al frente de esa infraestructura estratégica.
Las versiones internas también sugieren que el derrame podría estar vinculado a un problema en ductos, lo que implicaría una responsabilidad directa de Pemex, en contraste con la narrativa oficial que ha apuntado a un incidente relacionado con embarcaciones.
En este contexto, el episodio ha sido interpretado como un posible elemento de desgaste político hacia García Harfuch, particularmente entre grupos que lo ven como un actor relevante hacia el escenario de 2030. No obstante, existe cautela ante posibles repercusiones internacionales, especialmente desde Estados Unidos.
De manera paralela, en círculos del oficialismo se ha mencionado la posibilidad de que el secretario de Seguridad tenga capacidad de confrontar públicamente a figuras de la izquierda vinculadas, según estos señalamientos, con el crimen organizado, en medio de un ambiente marcado por filtraciones y advertencias políticas.
El inicio del año ha estado acompañado por cuestionamientos dirigidos a figuras cercanas al aparato de comunicación del gobierno, como Jesús Ramírez, Alejandro Páez Varela y Jenaro Villamil, quienes han sido señalados en distintos espacios por presuntas irregularidades o pérdida de credibilidad.
Por otro lado, la hipótesis que atribuye el derrame a embarcaciones también ha cobrado relevancia, especialmente ante versiones que circulan en redes sociales sobre la posible participación de un buque vinculado a la empresa Diavaz.
Diavaz ha sido identificada como una compañía cercana a Octavio Romero y que mantuvo פעילות durante su gestión al frente de Pemex, en un contexto donde la empresa ha tenido presencia en distintos proyectos del sector energético.
