Juan Ramón De la Fuente dejó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum confirmara su salida por motivos de salud y anunciara el nombramiento de Roberto Velasco como nuevo titular de la Cancillería. El exfuncionario adelantó que, una vez concluido su proceso de rehabilitación, podría reincorporarse al servicio público, con la posibilidad de regresar como representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
A través de redes sociales, Sheinbaum señaló que De la Fuente abandonó el cargo por “motivos de salud” y aseguró que “cuando termine su rehabilitación, se reincorporará en otra tarea”. En su lugar, asumirá Roberto Velasco, quien hasta ahora se desempeñaba como responsable de las relaciones con Estados Unidos.
De acuerdo con fuentes de la Cancillería, la eventual designación de De la Fuente como embajador ante la ONU tendría sustento en su experiencia previa, ya que ocupó ese mismo cargo entre 2018 y 2023. Durante ese periodo, consolidó vínculos en el ámbito internacional y mantuvo cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo designó en esa posición.
Al interior de la SRE también se señala que De la Fuente se sentía más cómodo en su papel como representante ante el organismo internacional en Nueva York que al frente de la Cancillería, lo que haría viable su regreso a ese puesto. Además, se menciona que la edad del actual embajador, Héctor Vasconcelos, podría abrir la puerta a un relevo en esa representación.
En paralelo, fuentes vinculadas a la diplomacia indicaron que el excanciller tenía interés en competir por la Secretaría General de la ONU para suceder a António Guterres; sin embargo, la falta de respaldo pleno del gobierno mexicano debilitó sus aspiraciones, al igual que las de la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena.
Con este escenario, De la Fuente se perfila para continuar su trayectoria en el ámbito internacional, aunque fuera de la Cancillería. No obstante, algunos sectores señalan que su eventual regreso a un cargo diplomático también estaría condicionado por cuestionamientos sobre su gestión, entre ellos su presunta postura frente a la administración del expresidente estadounidense Donald Trump.
