SI ALGUIEN esperaba que la iniciativa de reforma electoral de la Presidencia se detuviera un día más porque harían alguna concesión a los aliados, parece que se equivocó.
ESO SÍ, han ganado algo de tiempo para ablandar a algunos legisladores del PVEM que ya se andan anotando como apoyadores de la reforma oficial, en desacuerdo con la posición de la dirigencia del Tucán.
LOS que nomás no han cedido son los del PT, que andan ofendidos por los cuestionamientos disparados desde Morena por los recursos que han recibido por los famosos Cendis.
EL IDILIO de Donald Trump con sus electores sigue desvaneciéndose en la medida en que el presidente incumple sus promesas de no llevar a Estados Unidos a otra guerra y de lograr detener la inflación en su país.
SI BIEN los voceros militares estadounidenses dicen que han desplegado una enorme fuerza que ha golpeado 2 mil objetivos iraníes, aún no han aniquilado a su enemigo.
QUE INCLUSIVE en Dubai estén cayendo misiles iraníes es una muestra de que quien sea que gobierna hoy en Teherán no tiene mucho interés en rendirse. Al revés: mientras Irán extienda más la confrontación, más alto será el gasto de Estados Unidos, más subirán los precios del petróleo, el gas y la gasolina… y menos votos recibirán los republicanos en noviembre.
HAY QUIENES consideran que Trump atacó a Irán con armas de distracción masiva, para desviar la atención del caso Epstein y de la creciente inflación en su país la cual se ha agravado debido a los dichosos aranceles.
A VER SI no le llaman la atención morenistas y verdes al senador Waldo Fernández. El legislador, que llegó a su escaño como representante del Verde pero tiene buen cartel entre los de Morena, presentó una iniciativa para proteger a los candidatos que sean víctimas de “guerra sucia”: de acreditarse que hubo una calumnia o difamación contra una persona candidata, quien lo acusó falsamente perdería su respectiva candidatura.
SI WALDO quisiera, ahí en el Senado tiene a alguien que puede dar fe de lo que es padecer la guerra sucia desde lo más alto del poder presidencial: el panista Ricardo Anaya, quien se tuvo que ir de México literalmente huyendo en 2021, ante el acoso del gobierno de AMLO que lanzó a la FGR a acusarlo e, inclusive, detenerlo por un supuesto involucramiento en el caso Odebrecht.
AL FINAL, como se sabe, los cargos contra Ricardo Anaya se cayeron y el proceso en su contra duró lo mismo que el gobierno de López Obrador.