A pesar de que Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ratificaron su alianza rumbo a las elecciones de 2027 y 2030, conflictos internos a nivel estatal han comenzado a evidenciar fisuras en la coalición, particularmente en San Luis Potosí y Baja California, donde se renovarán gubernaturas.
En San Luis Potosí, entidad gobernada actualmente por el PVEM, la posible candidatura de la senadora Ruth González Silva ha generado tensión con Morena, debido a la aplicación de una reforma interna contra el nepotismo que impedirá que familiares directos de gobernantes en funciones compitan por el mismo cargo.
González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, encabeza encuestas y ha sido señalada por su partido como una de las principales aspirantes para 2027, sin embargo, la dirigencia de Morena ha advertido que no hará excepciones a dicha regla.
Ante este escenario, el coordinador de los senadores del PVEM, Manuel Velasco Coello, dejó abierta la posibilidad de competir sin alianza en la entidad, al señalar: “Sí, iríamos solos porque también en San Luis en el 2021 ganamos solos y en el 2024 también el Senado de la República se ganó solos”.
El legislador también cuestionó la postura de Morena: “En San Luis Potosí, o sea, nosotros vamos a apoyar en todas las gubernaturas a Morena y en la única que nosotros tenemos, no nos quieren apoyar”.
La respuesta de Morena no se hizo esperar. La presidenta nacional del partido, Luisa María Alcalde, afirmó que no respaldarán candidaturas que contravengan sus estatutos, al advertir: “Nosotros no podríamos llevar familiares ni Morena solo ni en alianza, entonces no hay ningún tipo de excepción”.
Añadió que en caso de que el PVEM postule a González Silva, no habría coalición en esa entidad para 2027.
Las declaraciones generaron inconformidad en el Verde. El dirigente estatal Ignacio Segura Morquecho calificó a Alcalde como “frívola y arrogante”, además de insistir en que la decisión corresponde a la ciudadanía.
En Baja California, otro foco de tensión, las diferencias entre Morena y el PT se han intensificado a partir de conflictos entre la gobernadora Marina del Pilar Olmeda y el exgobernador Jaime Bonilla, hoy dirigente estatal del PT.
El origen de la disputa se remonta a 2021, cuando la actual administración acusó irregularidades financieras heredadas por el gobierno de Bonilla, particularmente en el proyecto de la planta fotovoltaica de Next Energy, posteriormente cancelado.
En respuesta, ya como senador, Bonilla Valdez acusó a la mandataria de presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras episodios de violencia registrados en 2022.
Estas declaraciones derivaron en su salida de Morena y su incorporación al PT. Sin embargo, el conflicto resurgió el pasado 20 de marzo, cuando Bonilla fue vinculado a proceso por presuntos delitos de abuso de autoridad, peculado y uso ilícito de atribuciones, relacionados con el caso Next Energy.
Tras ello, el exgobernador reiteró sus señalamientos contra Marina del Pilar, al afirmar en entrevista con W Radio que es una “narcopolítica”: “Así es, comprobado”.
El señalamiento provocó una nueva reacción de Morena. El vocero estatal del partido en Baja California, Catalino Zavala, consideró poco viable una alianza con el PT en la entidad, al señalar que “es muy difícil que en Baja California vayamos en alianza con el PT”.
Aunque a nivel federal se mantiene el acuerdo entre las fuerzas políticas, las tensiones locales continúan marcando diferencias rumbo a la definición de candidaturas en 2027.
