El rechazo de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum en la Cámara de Diputados provocó tensiones dentro de la coalición oficialista, luego de que todos los grupos parlamentarios, salvo Morena, votaran en contra de la iniciativa constitucional.
La votación fue interpretada en círculos políticos como el primer revés legislativo relevante para la mandataria, lo que derivó en una reunión convocada por la propia Sheinbaum en Palacio Nacional con dirigentes y coordinadores legislativos de Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo (PT).
De acuerdo con versiones de operadores políticos presentes en el encuentro, la presidenta expresó su inconformidad con los aliados de la llamada Cuarta Transformación, señalando que algunas posturas privilegiaron intereses políticos por encima del proyecto del movimiento.
Durante la reunión también habría participado Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, con quien la presidenta revisó los acuerdos alcanzados previamente durante los foros de discusión de la reforma electoral, los cuales, según las versiones citadas, no resultaron suficientes para garantizar el respaldo de los aliados.
En el encuentro, que se extendió por más de cuatro horas, también estuvo presente Ignacio “Nacho” Mier, quien impulsa en el Senado el denominado “Plan B” electoral, una nueva propuesta que el Ejecutivo pretende enviar al Congreso tras el rechazo de la iniciativa original.
Las tensiones se centraron particularmente en el Partido Verde, cuyos dirigentes Manuel Velasco y Arturo Escobar, coordinador nacional electoral de ese partido, habrían sido confrontados con encuestas internas que muestran una mayor preferencia electoral hacia Morena.
Según las versiones, durante la reunión se mostraron sondeos en los que Morena aparece con una ventaja de cuatro a uno sobre el Partido Verde, mientras que los encuestados respaldarían cambios en el sistema político como la reducción de legisladores plurinominales y el costo de las elecciones.
El llamado Plan B que prepara el gobierno federal contempla seis ejes principales, entre ellos la reducción del presupuesto de los congresos estatales, recortes a los recursos de regidores en ayuntamientos, cambios en la fecha de la revocación de mandato y ajustes al calendario de la elección judicial.
También se plantea modificar el marco de las consultas populares para permitir que incluyan temas electorales, así como reducir el salario de los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) y de personal del organismo.
La reunión también incluyó un intercambio con dirigentes del Partido del Trabajo, entre ellos Alberto Anaya, los diputados Reginaldo Sandoval y Benjamín Robles, así como la senadora Geovanna Bañuelos. De acuerdo con las versiones citadas, los representantes del PT reiteraron su rechazo anticipado al nuevo proyecto, aun cuando el documento oficial aún no ha sido presentado.
En ese contexto, algunos dirigentes petistas señalaron sentirse tratados como aliados de segundo nivel dentro de la coalición, además de cuestionar la cobertura mediática sobre su postura en el debate legislativo.
Tras la votación en la Cámara de Diputados, diversos actores políticos y autoridades locales vinculadas a Morena comenzaron a impulsar un deslinde público contra legisladores que no respaldaron la reforma, mientras que algunos integrantes del Partido Verde y del PT presumieron haber votado a favor de la iniciativa, incluso en contra de la línea marcada por sus dirigencias partidistas.
