La noche del jueves pasado, a las 22:00 horas, policías de la Ciudad de México fueron alertados de que en la colonia San Miguel Amantla, en la alcaldía de Azcapotzalco, había ocurrido un ataque directo contra dos personas que viajaban en un taxi.
Según los reportes, los agresores se desplazaban a bordo de una motocicleta y abrieron fuego en ocho ocasiones en contra de la unidad.
Cámaras de seguridad de un inmueble cercano mostraron, minutos más tarde, la manera en que los uniformados empujaban la unidad durante varios metros para sacarla de Azcapotzalco y adentrarla en los límites de Naucalpan, en el Estado de México. El taxi, con matrícula A-1365-A de la CDMX, fue abandonado en la avenida Sánchez Colín y La Naranja.
Elementos de la Guardia Municipal de Naucalpan arribaron a aquel sitio. Según el comunicado de la alcaldía, “derivado de un reporte ciudadano en el que se alertó sobre un vehículo con aparentes impactos de arma de fuego que pretendía ingresar al municipio y detuvo su movimiento en la zona limítrofe”, varios elementos municipales acudieron al lugar “y activaron los protocolos correspondientes”.
A bordo del vehículo se observaba a personas “aparentemente heridas”. El primer escándalo vino cuando los municipales de Naucalpan impidieron a los reporteros que cubrían el hecho que tomaran imágenes de la escena.
La fiscalía del Estado de México abrió una carpeta por homicidio e inició las indagatorias.
Entonces se dio a conocer el video que mostraba a los policías de la CDMX empujando el taxi por la calle. La torreta de su unidad estaba encendida. Los vecinos transitaban por el lugar.
Luego de que apareciera el video en el que los muertos eran empujados hacia el Estado de México, la Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que la Dirección General de Asuntos Internos había “detectado” que los elementos que participaron en el hallazgo de los cuerpos habían llevado la unidad a los límites de Naucalpan, por lo que se decidió iniciar una carpeta de investigación administrativa. Notificó, además, a la Fiscalía General de Justicia para que abriera las indagatorias por homicidio y alteración de la escena.
La SSC informó que “en tanto se desarrollan las investigaciones y se fincan responsabilidades”, los policías involucrados, así como “los mandos responsables de su supervisión serán cesados del cargo”.
Declaró, además, que la SSC “no tolerará conductas o prácticas contrarias a los principios, normas y códigos que nos rigen”.
Entre los cesados se halla el mando regional, el director del sector y los policías que participaron directamente en la alteración de la escena.
“En tanto se desarrollan las investigaciones”, y a más de 72 horas del hallazgo de los cuerpos, no se ha informado de manera oficial por qué dos muertos fueron sacados de la ciudad de México y empujados al municipio de Naucalpan.
¿Lo hicieron los uniformados por iniciativa propia? ¿Dos patrulleros de Azcapotzalco estarían interesados en bajar la incidencia delictiva de la alcaldía?
Son preguntas retóricas.
En todo caso, está claro que se intentó que hubiera dos muertos menos en el conteo de la capital.
El hecho coincide cronológicamente con declaraciones de la jefa de gobierno Clara Brugada, y de la alcaldesa morenista de Azcapotzalco, Nancy Núñez, quienes han presumido el éxito rotundo de su “estrategia” de seguridad.
El 26 de febrero, la jefa de gobierno reportó una baja de 32% en los delitos de alto impacto cometidos en Azcapotzalco. “Estamos disminuyendo homicidios, lesiones dolosas…”.
En enero, la propia alcaldía informó que había cerrado 2025 con el nivel más bajo de delitos de alto impacto registrado en los últimos 10 años: un mínimo histórico. De acuerdo con Núñez, los datos mostraban una tendencia sostenida a la baja, “lo que ha permitido que la demarcación se posicione entre las más seguras de la capital”.
La imagen de policías empujando un taxi para cargarle los muertos al municipio vecino exige, no solo el cese los involucrados, sino las amplias respuestas. ¿Los agentes estaban dando cumplimiento a una orden? Y en ese caso, ¿a una orden de quién?
Obvio que clara brujada así es como “baja” el número de delit0s. Los polis actuaron por órdenes superiores de brujada y de la alcaldesa sihniestra de Azcapotzalco