El Senado de la República aprobó en lo general el llamado Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum, con 87 votos a favor y 41 en contra de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, en medio de negociaciones y diferencias entre los partidos oficialistas.
El dictamen, impulsado por Morena junto con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), establece medidas de austeridad que impactan a más de 2 mil 500 alcaldías, los 32 congresos estatales y la propia Cámara Alta.
Tras la aprobación en lo general, inició la discusión en lo particular, donde se prevé que no sea avalado el apartado sobre la revocación de mandato en junio de 2027, debido al voto en contra del PT, lo que marcaría un ajuste relevante respecto a la propuesta original del Ejecutivo federal.
Entre los principales puntos de la reforma se incluye limitar a un máximo de 15 el número de regidores en los municipios, así como establecer un tope de 0.7 por ciento del presupuesto estatal para los congresos locales. También contempla la eliminación de prestaciones consideradas onerosas para consejeros, magistrados y funcionarios de órganos electorales, además de un recorte del 15 por ciento al presupuesto del Senado.
La iniciativa también obliga a los entes públicos federales, estatales y municipales, incluidas las alcaldías de la Ciudad de México, a ajustar sus remuneraciones y prohíbe la contratación de seguros con recursos públicos.
Durante el debate, el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, señaló que se logró frenar la intención de permitir que la presidenta participara en campaña rumbo a 2027 y sostuvo que se requiere una reforma para atender la sobre representación.
En contraste, la senadora de Morena, Guadalupe Chavira, cuestionó la postura del PT al no respaldar completamente la iniciativa y expresó: “¿Qué país estoy ayudando a construir? Cuando una política o un político pierde esa brújula, deja de representar una causa y empieza a representarse a sí mismo solamente. La diferencia es sana en la pluralidad, lo que no puede ser sano es usar la pluralidad como coartada para defender privilegios, para impedir que avance una transformación necesaria”.
