A seis días del incendio de hidrocarburo en la refinería de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que apenas se han recolectado alrededor de 240 kilogramos de combustible en el Río Seco, al tiempo que aseguró que la situación se encuentra bajo control y no representa riesgo para la población.
La empresa indicó que mantiene labores de limpieza con 350 trabajadores, cinco embarcaciones, siete barreras de contención y cordones oleofílicos, con los que busca confinar el hidrocarburo derramado en la comunidad El Limón y evitar su dispersión.
Pese a ello, habitantes de la zona manifestaron preocupación por los efectos del incidente. Denunciaron la persistencia de malos olores derivados de gases, los cuales, afirmaron, se perciben diariamente sin que haya un pronunciamiento claro de las autoridades.
“Los malos olores de los gases se siguen percibiendo a diario y ninguna autoridad se pronuncia”, señaló uno de los pobladores.
Además, advirtieron que la contaminación del río podría impactar la actividad turística en la región, particularmente ante la expectativa de un aumento de visitantes durante el periodo de Semana Santa. También señalaron que no han recibido información sobre el tiempo estimado para que concluya la contaminación.
En el ámbito internacional, el viernes pasado, Marcos Orellana, Relator Especial de la ONU sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos, cuestionó la forma en que se ha difundido la información sobre el incidente. Indicó que, en este caso, los primeros reportes provinieron de la población y no de las autoridades ni de la empresa.
“En relación con el reciente derrame que ha acontecido, he podido ver cómo la información primero viene de vecinos, de la gente. No viene de la empresa responsable, no viene de las autoridades que regulan en su inicio”, expresó.
