La presencia de petróleo en el Golfo de México ha contaminado al menos 230 kilómetros de costa entre Veracruz y Tabasco, afectando playas, manglares y ecosistemas donde habitan peces, tortugas y manatíes, mientras comunidades costeras denuncian escasa respuesta de las autoridades a casi dos semanas del inicio del derrame.
El problema comenzó a hacerse visible el lunes 2 de marzo, cuando pescadores reportaron chapopote en sus redes al salir a trabajar. Desde entonces, habitantes de distintas localidades han documentado la expansión de la sustancia negra que se ha adherido a playas y cuerpos de agua, situación que ha impactado decenas de comunidades costeras.
De acuerdo con reportes locales, 39 poblaciones presentan restos de crudo. En Veracruz se han identificado 15 localidades en Pajapan, ocho en Cárdenas, ocho en Tatahuicapan de Juárez, cuatro en Mecayacapan, dos en Catemaco, una en San Andrés Tuxtla y otra en Coatzacoalcos. Hasta ahora, las labores de limpieza han comenzado únicamente en tres de las zonas afectadas.
Pese a la magnitud del problema, han pasado 11 días desde que se conoció el derrame sin que exista un pronunciamiento desde Palacio Nacional. En el ámbito estatal, la respuesta también ha sido limitada. La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, inicialmente negó la existencia de un derrame.
Durante un evento en Alvarado, la mandataria aseguró que “no hay derrame de ningún barco, de ninguna plataforma” y rechazó la presencia de petróleo en las playas del estado. Señaló que la posible causa podría ser “una chapopotera que se tenga que localizar en el mar y que esté soltando hidrocarburo”, sin detallar investigaciones para confirmar el origen.
Días antes, el 8 de marzo, Nahle había afirmado que el problema provenía de Tabasco y que no había llegado a Veracruz. Sin embargo, ese mismo día también mencionó trabajos coordinados entre Pemex y pobladores de Pajapan para limpiar playas contaminadas con chapopote, cuyo origen, dijo, aún se desconocía.
Posteriormente, la postura oficial cambió. La gobernadora declaró ante medios que el derrame habría sido provocado por “un barco privado de una petrolera privada que no le trabaja a Pemex”, deslindando a la empresa estatal de la responsabilidad.
Por su parte, Petróleos Mexicanos (Pemex) aseguró desde el 2 de marzo que, tras realizar inspecciones en sus instalaciones, no se detectó fuga ni derrame alguno y que su infraestructura en la región opera “con normalidad y en condiciones seguras”.
Días después, la empresa reiteró su “compromiso” y “responsabilidad social” frente a la emergencia ambiental, al tiempo que informó que se han tomado acciones “responsables y solidarias” para apoyar a las comunidades costeras, aunque sin detallar los lugares específicos donde se realizan trabajos de limpieza.
Mientras tanto, habitantes de comunidades cercanas a la laguna del Ostión, como Pajapan, El Pescador y El Mangal, han organizado brigadas de limpieza por cuenta propia, pese a no contar con equipo especializado ni capacitación.
La Secretaría de Marina (Semar) activó el jueves el Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos, enfocado en la atención de manchas de hidrocarburo en cuatro municipios de Veracruz, aunque el operativo no menciona a las zonas afectadas en Tabasco.
A falta de un estudio formal que determine el origen del petróleo, las comunidades continúan solicitando acciones integrales para contener el derrame y reactivar las economías locales afectadas, particularmente la pesca y las actividades vinculadas al turismo en la región.
