La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras un enfrentamiento armado con fuerzas militares en Jalisco, marca uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en México en los últimos años y abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro de la organización y del mapa criminal del país.
La caída del capo ocurre después de una serie de detenciones y operativos contra distintos líderes del crimen en los primeros meses del año. A finales de enero fue detenido en Michoacán un criminal conocido como “El Botox”, mientras que un día después el presunto operador Ryan Wedding se entregó en la Ciudad de México. En paralelo, las autoridades concentraron operativos en el sur de Sinaloa, región afectada por la violencia de células ligadas a Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa.
El CJNG, considerado una de las organizaciones criminales con mayor expansión en América, construyó durante años una red de operaciones que abarca tráfico de drogas, extorsión, control territorial y penetración en economías locales, desde la agroindustria en Michoacán hasta el transporte y el comercio en distintos estados del país.
En este contexto, las economías ilícitas han evolucionado más allá del narcotráfico tradicional, incorporando actividades como el robo de combustible a ductos de Pemex, el control de mercados locales, extorsiones y el dominio de cadenas productivas. Paralelamente, diversas organizaciones criminales han reducido costos en la producción de drogas apostando por sustancias sintéticas.
La desaparición de figuras centrales del crimen organizado ocurre además en medio de golpes recientes contra distintas facciones del Cártel de Sinaloa, especialmente contra Los Chapitos, grupo encabezado por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. También se han registrado afectaciones a otros grupos criminales en Guanajuato, Zacatecas, Tamaulipas y Tabasco, según reportes oficiales.
Pese a estos operativos, algunas regiones continúan registrando altos niveles de violencia. En el sur de Sinaloa, autoridades federales informaron que un grupo vinculado a Los Chapitos desapareció a 10 trabajadores de una mina en el municipio de Concordia, cerca de Mazatlán. Posteriormente fueron identificados los cuerpos de siete de ellos en fosas clandestinas. En la misma zona también se reportó la desaparición de cuatro turistas originarios del Estado de México, cuyo paradero sigue sin conocerse.
Especialistas en seguridad han señalado que los golpes a líderes criminales pueden generar reacomodos internos dentro de las organizaciones. Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana, ha señalado que la presión internacional, particularmente de Estados Unidos, impulsa acciones enfocadas en capturar o eliminar liderazgos, lo que en ocasiones provoca fragmentaciones y disputas internas que derivan en nuevos episodios de violencia.
En la misma línea, la académica Rossana Reguillo, autora del ensayo Necromáquina. Cuando morir no es suficiente, ha señalado que las organizaciones criminales operan como redes complejas que pueden continuar funcionando incluso tras la caída de sus principales líderes.
Durante los primeros meses del gobierno de Claudia Sheinbaum, las autoridades federales han impulsado operativos dirigidos también a las redes de complicidad institucional entre autoridades y organizaciones criminales. Uno de ellos es la Operación Enjambre, iniciada en noviembre de 2024 en el Estado de México, donde fueron detenidos funcionarios municipales, incluidos jefes policiales, presuntamente vinculados con La Nueva Familia Michoacana.
El operativo posteriormente se extendió a Jalisco, bastión del CJNG, donde fue detenido el alcalde del municipio de Tequila junto con tres funcionarios, señalados por presuntamente participar en un esquema de extorsión a empresarios tequileros y cerveceros de la región en beneficio del grupo criminal.
Investigaciones recientes también han revelado documentos contables del CJNG que detallan pagos a decenas de colaboradores, entre ellos pistoleros, vigilantes, mandos operativos y presuntos vínculos con autoridades locales, lo que evidenciaría el control territorial de la organización en amplias zonas de Jalisco, estado que este año será una de las sedes del Mundial de Futbol en la ciudad de Guadalajara.
Tras la muerte de Oseguera Cervantes, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, señaló que existen al menos cuatro posibles figuras que podrían disputar el liderazgo dentro del CJNG, aunque no dio a conocer nombres.
Especialistas apuntan que la organización se caracterizó por un liderazgo altamente centralizado en torno a “El Mencho”, lo que plantea dudas sobre cómo se dará la sucesión interna. Salvador Maldonado, académico de El Colegio de Michoacán, ha señalado que el principal reto para el grupo será mantener cohesión y evitar divisiones internas tras la desaparición de su principal líder.
Regiones como Michoacán, donde se ubican los orígenes del CJNG y donde nació Oseguera Cervantes en el municipio de Aguililla, podrían convertirse en uno de los escenarios clave para observar la evolución del grupo criminal y las posibles disputas territoriales en las próximas semanas.
