El gobierno federal analiza una vía alterna para canalizar los recursos recaudados en la colecta promovida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en apoyo a Cuba, con el objetivo de evitar un conflicto diplomático con la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
De acuerdo con fuentes oficialistas, los fondos reunidos en la cuenta de la Asociación Civil Humanidad con América Latina serían enviados al Vaticano, desde donde la organización Caritas se encargaría de triangular los recursos hacia La Habana, bajo un esquema que contempla un acuerdo con Washington.
Esta estrategia, impulsada por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, busca reducir riesgos legales y diplomáticos derivados del envío directo de apoyo económico a Cuba, en medio de las tensiones con el gobierno estadounidense.
Fuentes diplomáticas señalaron que uno de los principales obstáculos es que el gobierno cubano, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, es considerado por la administración republicana como “promotor del terrorismo”, lo que implica posibles consecuencias para quienes otorguen financiamiento.
En ese contexto, advirtieron que personas, organizaciones o países que brinden ayuda económica podrían ser señalados como financistas de actividades terroristas, una situación que podría derivar en acciones por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
