Ante el aumento en los precios internacionales de los energéticos por el conflicto en Irán, el Gobierno de México activó estímulos fiscales a las gasolinas y el diésel con el objetivo de evitar presiones inflacionarias en el país.
La Secretaría de Hacienda informó que del 21 al 27 de marzo se aplicarán apoyos a los tres tipos de combustible. El diésel contará con un estímulo de 61.8%, equivalente a 4.5 pesos por litro, mientras que la gasolina Magna recibirá 24.08% (1.61 pesos) y la Premium 7.47% (0.42 pesos).
La medida se da en un contexto donde México importa cerca de la mitad de los combustibles que consume, aunque también se beneficia de los altos precios del petróleo, que rondan los 100 dólares por barril; la mezcla mexicana cerró en 99.21 dólares.
Para contener el impacto en los consumidores, la administración de Claudia Sheinbaum mantiene un tope de 24 pesos por litro en la gasolina Magna, tras un acuerdo con el sector gasolinero. Sin embargo, en algunas estaciones ya se observan precios por encima de ese nivel.
El mecanismo utilizado por Hacienda consiste en ajustar el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), una estrategia aplicada previamente durante la guerra en Ucrania en 2022, con la que se busca mantener estables los precios al consumidor.
De acuerdo con análisis de Invex, estos estímulos permiten contener impactos inmediatos en la inflación, que al cierre de febrero se ubicó en 4%, por encima del objetivo del Banco de México.
No obstante, especialistas advierten que si los precios internacionales del petróleo continúan al alza, el Gobierno enfrentará decisiones complejas, como mantener los subsidios con impacto en las finanzas públicas o liberar los precios con posibles efectos inflacionarios.
En paralelo, la administración federal también impulsa medidas para reducir costos en estaciones de servicio, como el fomento al pago electrónico sin comisiones a través de sistemas como CoDi, aunque el uso de efectivo sigue predominando en el país.
