El pasado 7 de marzo, 12 presidentes de América Latina suscribieron el “Escudo de las Américas”, en Mar-A-Lago, Miami, Florida, la Casa Blanca de invierno de Trump, para eliminar el tráfico de enervantes, erradicar el socialismo del continente, extinguir el narcoterrorismo y disminuir la influencia de China, eso sí, todo lo anterior, sin la sorprendente comparecencia de México, el principal socio comercial de EU. Trump subrayó la amenaza del narcotráfico en la región y no se contuvo al declarar que México es “el epicentro de la violencia” generada por los cárteles de droga, mismos que combatirá como una prioridad de su administración. Sheinbaum rechazó la ayuda de Trump para erradicar los cárteles con el argumento de: “No, no, no, por favor, Presidente”, a lo que él repuso: “Tenemos que erradicarlos, porque los cárteles gobiernan México y no podemos permitirlo”. Y nosotros, ¿por qué lo permitimos?
¿Será posible que Trump y Rubio estén seleccionando cuadros de operadores, de ex políticos, de técnicos y hasta intelectuales mexicanos para relevar, en su momento, a Sheinbaum y al gobierno morenista y consolidar un objetivo de seguridad hemisférica imposible de lograr con la 4T? De ser cierto, ¿quiénes serían los “Delcy Rodríguez” locales llamados a ocupar el poder una vez desaparecida nuestra dictadura casi comunista? ¡Claro que es de novela…!
¿Qué tal un bloque de países como los pertenecientes a la OTAN para defenderse de una amenaza común como la rusa? América Latina podría armar con EU una organización militar supranacional para oponerse a los devastadores cárteles con inteligencia, tecnología e instrumentos militares modernos, una estructura regional parecida a la Unión Europea y a sus definiciones fronterizas de vanguardia. Si el gobierno mexicano es “el epicentro de la violencia” alegará la violación a nuestra soberanía, se opondrá a como dé lugar, decisión que evidenciará la complicidad con los cárteles. ¿Cómo olvidar cuando AMLO canceló programas conjuntos de entrenamiento con la DEA, la CIA, el Departamento de Estado y el NORTHCOM? ¿Está claro…?
En lugar de intervenir militarmente, mejor crear, por lo pronto, una estructura de operación conjunta México-Estados Unidos con asistencia tecnológica y aérea de EU, como la que prevaleció durante la vigencia del plan Mérida, fortaleciendo al Estado mexicano y respetando su soberanía, sin riesgos de víctimas civiles para evitar una terrible guerra urbana de consecuencias imprevisibles.
Invadir, destruir laboratorios y cultivos es sencillo, lo difícil consiste en operar las complejas e incontrolables secuelas. Nada mejor que la inteligencia diplomática y militar, en un contexto regional para resolver un conflicto que a todos incumbe. Roosevelt descartó el uso de la violencia para acabar con la prohibición. Aprendamos de la historia. Al prender fuego en una pradera el viento veleidoso puede acabar con todo, hasta con quienes iniciaron el fuego…
Ya se tardó Trump en venir por el kakas y su narc0lacaya shitbaum. Una invasión saludable (como la de EU cuando liberó a Francia de los nhazis)