Dentro del gobierno mexicano crece la preocupación por un posible endurecimiento de la postura de Estados Unidos contra los cárteles del narcotráfico, ante la posibilidad de que el presidente Donald Trump vuelva a colocar el tema en el centro de su agenda una vez que concluya la operación militar estadounidense en Irán.
Funcionarios del oficialismo siguen de cerca el escenario en Medio Oriente no solo por su impacto potencial en los precios internacionales de los combustibles, sino también por el riesgo de que Washington incremente la presión sobre México en materia de seguridad.
En la Secretaría de Relaciones Exteriores se considera que incluso en un escenario adverso para Estados Unidos en la ofensiva en Irán, la Casa Blanca podría reforzar el discurso contra los cárteles mexicanos como una forma de ganar respaldo político interno.
Las alertas aumentaron después de que, según información que habría llegado a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el portaviones estadounidense USS Gerald R. Ford regresaría al continente americano tras finalizar su despliegue en Medio Oriente, con destino al Golfo de México.
Este movimiento militar se suma a declaraciones realizadas por Trump durante una reunión celebrada en Miami el viernes pasado, donde, junto a aliados políticos de la región, afirmó que los cárteles del narcotráfico representan uno de los principales enemigos de Estados Unidos y que México funciona como su base de operaciones.
En paralelo, en México continúan las repercusiones tras el operativo en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó una ceremonia en Campo Marte para honrar a los militares fallecidos durante la operación realizada en Talpapa.
Durante el acto, que se realizó con acceso restringido, se reportó un ambiente de tensión entre mandos militares, mientras que versiones internas señalaron que las menciones realizadas durante la ceremonia no coincidían con la cifra oficial de 28 fallecidos, aunque no se difundieron datos adicionales.
Dentro de círculos militares también circuló la versión de que el Pentágono habría proporcionado información clave para localizar a Oseguera Cervantes, e incluso que existió algún tipo de participación directa de personal militar estadounidense durante la operación, versiones que no han sido confirmadas oficialmente.
De acuerdo con estas mismas versiones, el momento del operativo habría sido definido por autoridades estadounidenses, mientras que la Sedena decidió participar para mantener la conducción del despliegue en territorio mexicano y preservar la posición soberanista del país.
El episodio habría generado incomodidad en la cúpula militar. Observadores señalaron que el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, mostró una postura reservada durante la conferencia ofrecida tras el operativo.
En círculos castrenses también se menciona que la presión del Pentágono sobre mandos militares mexicanos se mantiene constante, en un contexto en el que autoridades estadounidenses recuerdan con frecuencia que durante el primer mandato de Donald Trump se permitió el regreso a México del general Salvador Cienfuegos, quien había sido detenido por la DEA bajo acusaciones de presunta colusión con el narcotráfico.
