En la incierta noche del domingo 22 de febrero escribí que las encuestas indicaban que los mexicanos suelen recelar —cuando no rechazar— las acciones violentas de gran escala contra los criminales. Sin embargo, aquel domingo se palpaba una emoción distinta, un sentimiento de misión cumplida, de victoria, tras el abatimiento del Mencho. Sugerí que no sería extraño que, una vez publicadas, las encuestas registraran un amplio respaldo a la acción. Las mediciones llegaron y son coincidentes.
La telefónica de Alejandro Moreno/El Financiero —levantada entre el 24 y el 27 de febrero y difundida ayer— es, por ejemplo, arrolladora. Tal vez su dato más revelador sea lo que 98% de los entrevistados expresa respecto de los guardias nacionales caídos en la misión: agradecimiento y orgullo por su actuar, así como enojo y coraje por sus muertes. Un 82% respalda el operativo en Tapalpa, Jalisco. Un alto 58% valida la cooperación de Estados Unidos. Tras la acción, la aprobación de la presidenta Sheinbaum subió de 68 a 76 por ciento. La de Omar García Harfuch se sitúa en 81 por ciento.
El reconocimiento al Ejército, la Marina y la Guardia Nacional oscila entre 85 y 88 por ciento. No recuerdo cifras de esta magnitud. Tampoco creo que valga la pena añadir más. Quizá sólo que los mexicanos ya no recelan. Ni rechazan.